A Ginástica Rítmica em Salvador

11/12/2017

Maria Elisa Gomes Lemos

Em Salvador, as experiências esportivas se desenvolveram em diferentes tempos, sob variadas influências e com contextos diversos. As práticas iniciais tiveram nos clubes e nas entidades reguladoras, um aparato organizacional, que colaborou com uma maior estruturação de algumas modalidades.

Nesse caso, o das modalidades primeiras, falamos de um começo que se deu entre fins do século XIX e início do XX. Todavia, também em outros tempos, até bem recentes, a cidade viu surgir e se estabelecer uma prática, que de certo modo, é também mais “nova” em outros espaços e aqui, falamos da Ginástica Rítmica.

Sabemos que a ginástica, como atividade geral, tem seu termo associado a uma ação educativa, de formação do corpo, praticada em diferentes ciclos históricos da humanidade e, portanto, dessa forma, assumindo feições e sentidos variados.

No caso, a Ginástica Rítmica, prática que em sua estrutura oficial e competitiva é ainda exclusivamente feminina, tem suas bases em outras atividades da ginástica, ou seja, importa dizer que ela não foi inventada e sim, se compôs com fundamentos de outras ações das ginásticas que já eram conhecidas.

A Ginástica Rítmica se caracteriza por associar em sua execução, movimentos corporais de rara beleza, de grande exigência física, tendo sempre um fundo musical e o uso de implementos e equipamentos diversos.

A Ginástica Rítmica incorpora em seus movimentos elementos de ordem natural e ao mesmo tempo os sistematizados e sua prática expressa tanto à singeleza de expressões e representações, quanto à dureza das determinações extrínsecas ao praticante e ainda, faz uso de implementos em suas atividades.

Mais que tudo, nos importa aqui falar sobre a Ginástica Rítmica em Salvador.

Se para outros esportes o clube foi fundamental, na Ginástica Rítmica, a escola foi e ainda é um espaço que colaborou com sua estruturação e desenvolvimento e aqui,  a Escola Normal da Bahia, mais tarde denominado de Instituto Central de Educação Isaías Alves – ICEIA, teve papel central.

Neste espaço vimos se constituir a trajetória de um novo esporte na cidade do Salvador, a Ginástica Rítmica, com Dulce Suzart.

A Professora Dulce é egressa do curso para professores da Escola Nacional de Educação Física, no Rio de Janeiro (1951-1953). Em seu trabalho, ela deu prosseguimento às atividades de Ginástica Feminina, como era denominada em 1954, em substituição a professora de Dança Odete Franco.

Em Salvador, outras ações colaboraram para a organização da Ginástica Rítmica e uma foi a implantação de Escolinhas de Iniciação Esportiva no nosso estado, onde esta modalidade esteve contemplada, com destaque, a década de 1970.

O Serviço Social da Indústria – SESI foi a instituição que efetivamente iniciou nesta década, propostas concretas para um programa de iniciação esportiva, mais precisamente em 1973, com a realização do Curso de Iniciação Esportiva promovido pelo Departamento Nacional em parceria com o Departamento Regional – Bahia. Este curso teve como docentes, professores da Escola Nacional de Educação Física e Desportos e a partir dele, foram selecionados professores que passaram a atura com os esportes, nas escolinhas, inclusive a de Ginástica Rítmica.

Nessa mesma época, Salvador viu surgir o primeiro de Educação Física, que foi o da Universidade Católica do Salvador – UCSAL. Tal curso colaborou com a formação de profissionais especializados, que passaram a atuar com a modalidade e em alguns casos, após terem sido praticantes.

Assim, em Salvador, as práticas de Ginástica Rítmica, que se iniciaram no espaço do hoje ICEIA, tiveram continuidade e expansão junto ao SESI, já contando com a ação docente de profissionais que passaram pelo próprio curso do SESI, mas que também tiveram formação pela UCSAL.

Nesta linha de intervenção sobre a prática da Ginástica Rítmica, contando com pessoas que além de trabalharem com a modalidade, também foram atletas, o exporte teve em Salvador um cenário de desenvolvimento e aceitação, se estendendo até os tempos atuais e atraindo interesse de praticantes e de docentes, que continuam a lidar com as experiências de tal exporte.

Assim, vimos que Salvador, nesse caso, conviveu com um outro tipo de construção esportiva. Se inicialmente os clubes foram essenciais, neste caso, os espaços escolares assumiram centralidade.

 

 

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Algún día tenía que ser: 30 de junio de 1954

04/12/2017

Gastón Laborido (gaston_laborido1@hotmail.com)

(Ponencia presentada en Jornadas Uruguay y los Mundiales desde el sur, en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE), UdelaR. Junio 2014.

Introducción

El 30 de junio de 2014, se cumplirán 60 años de un partido que marcó profundamente el historial de la selección uruguaya en competiciones mundialistas: por primera vez dejó de ser invicto en 30 años. El periodista y director del semanario Fútbol Actualidad, Antonio García Pintos, en la edición del 6 de julio de 1954 sostenía:

Estamos tristes, sí; para qué negarlo. Nosotros, con los muchachos, en el vestuario, hemos llorado juntos. Mucho se tendrá que escribir de este Quinto Campeonato Mundial en que, por primera vez, hemos dejado de ser invictos. Muchos han sido los errores cometidos y muchas las culpas a repartir y, entre ellas, un buen lote para la gente de la prensa. Pero eso tendrá que ser escrito en otra hora y en otro lugar. (…)[2].

Creemos que hoy es necesario retomar aquel encuentro deportivo, sobre todo, porque las derrotas también constituyen elementos de resignificación deportiva.  En la década del 50 encontramos dos acontecimientos que marcaron la competencia de la selección uruguaya en el plano internacional, por un lado, la primera derrota de la selección frente a Hungría en 1954. El segundo acontecimiento, ocurrió en 1958, cuando por primera vez en su historia, el fútbol uruguayo quedó eliminado de un torneo mundial.

Uruguay llegó al mundial de Suiza 1954 con una enorme fama tras haber conquistado el certamen cuatro años antes frente a Brasil. Para este mundial, Uruguay aún mantenía muchos jugadores del 50 en su alineación; pero esta competición marcó el ocaso de la generación de Maracaná, sobre todo desgastada por el correr de los años. A pesar de la fama celeste, para la prensa internacional la selección de Hungría era el equipo favorito a consagrarse campeón, sobre todo porque cautivaba por el elevado nivel técnico de sus jugadores y había conseguido resultados exitosos en los años previos al mundial: hacía cuatro años que no perdía, había infligido la primera derrota en Wembley a Inglaterra (6-3) y habían sido vencedores de los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952. Luego del sorteo de las llaves de semifinales, el azar determinó que deberían enfrentarse Uruguay – Hungría por un lado, y por otro, Alemania – Austria.

Con la intención de poner al fútbol como objeto de estudio en la agenda académica, la presente ponencia plantea una mirada histórica sobre el fútbol de Uruguay en el contexto de los mundiales, más específicamente, el de 1954. A tales efectos, el texto se centrará en un análisis de las repercusiones del la primera derrota oficial de Uruguay a través de la prensa montevideana, poniendo énfasis en las expectativas y comentarios luego del resultado. Los periódicos utilizados serán: “El Día”, “El Diario”, “Fútbol Actualidad”, “Justicia”, y “La Tribuna Popular”.

El trabajo está organizado en cinco partes. La primera apunta básicamente a plantear los antecedentes y los caminos recorridos hacia semifinales por las selecciones de Uruguay y Hungría. La segunda parte, recorre diversas notas publicadas en la prensa, en las cuales se planteaban las expectativas previas al encuentro, catalogado como “el match del siglo”. La tercera, pone énfasis en la potencialidad de la selección de Hungría y en aquellos aspectos ideológicos y políticos que creemos relevantes para entender por que la prensa entendía que se trataba de un sensacional encuentro. La cuarta parte, se centra en la mirada que los diarios hacían sobre la selección uruguaya y las expectativas que generaba la selección en los periodistas de cara al partido semifinal. La última parte tiene que ver con la manera en que la prensa comentó el resultado del partido. En este apartado retomamos aquellos motivos que se expusieron para explicar la primera derrota de la selección uruguaya en manos de Hungría en un torneo mundial.

1) De goleadas en goleadas: caminos hacia semifinales.

En el campeonato de Suiza 1954 participaron 16 selecciones, agrupadas en 4 series de 4 equipos cada una. El sistema de disputa tenía una lógica particular, ya que cada selección jugaba sólo dos partidos en la fase de grupos.

La selección uruguaya compartió el grupo III con Austria y debieron enfrentarse a Checoslovaquia y Escocia. Uruguay no necesitó clasificarse al mundial ya que era el campeón defensor, por haber ganado la Copa Mundial de 1950. Los celestes llegaron a Suiza precedidos de una enorme fama. Sus magníficos antecedentes generaban expectativas en los uruguayos: cuatro años antes había sido el impacto en la historia de los campeonatos mundiales al vencer a Brasil y los recuerdos de la final todavía estaban latentes; ostentaba el honor de ser el primer equipo campeón mundial en 1930, bicampeones olímpicos en 1924 y 1928; y nunca antes había perdido en un campeonato del mundo, contaba con un invicto de 21 partidos.

En el mundial de 1954, los celestes dirigidos por Juan López al igual que en 1950, se despacharon con una buena actuación en la fase de grupos. En su primer encuentro, vencieron 2 a 0 a Checoslovaquia (goles de Míguez y Schiaffino). En la segunda fecha, derrotaron a Escocia con un categórico 7 a 0 (goles convertidos por Borges -3-, Míguez -2- y Abbadie -2- ). Los periódicos de la época coinciden en que el equipo se caracterizaba por tener fuerza, habilidad y elevada moral.

En los cuartos de final, continuó el buen éxito de Uruguay y derrotó a Inglaterra por 4 a 2 (goles de Borges, Varela, Schiaffino y Ambrois). Sin embargo, fue una “victoria pírrica”, pues en ese partido se lesionó el capitán Obdulio Varela al festejar su gol. Con este historial llegaba Uruguay a las semifinales.

 En relación al rival que enfrentamos, la prensa internacional consideraba que se trataba de un equipo sensacional, dotado de todas las virtudes y elevado nivel técnico en su juego. Los húngaros eran conocidos como los “magiares mágicos”, nombre que asocia al grupo étnico de Europa del Este que se instaló en la actual Hungría y al estilo de juego que desplegaban. Contaba con la selección más poderosa de su historia y hasta ahora no la han podido superar. Hungría llegó al mundial con los siguientes antecedentes: hacía cuatro años que no perdía un partido oficial (en 32 partidos); había infligido la primera derrota tras vapulear en Wembley a Inglaterra por 6 a 3 y en la revancha disputada en Budapest le volvió a vencer con un marcador humillante de 7-1; y en 1952 se habían consagrado vencedores de los Juegos Olímpicos de Helsinki.

Hungría compartió el grupo II con Turquía y no tuvo rivales que le opusieran resistencia. Debutaron con una victoria arrolladora de 9 a 0 sobre Corea del Sur, y en la segunda fecha se despacharon sobre Alemania Federal con un 8-3 (Alemania había puesto en cancha varios suplentes para preservar a los titulares). Luego del partido contra los alemanes, los húngaros sintieron la baja de su gran capitán, Ferenk Psukas, a raíz de una falta desmedida de un rival.

Hungría pasó de fase tras haber conseguido dos victorias consecutivas, y en los cuartos de final logró imponerse sobre Brasil 4-2. Fue un encuentro plagado de incidentes, con golpes de puño, botellazos y cortes entre los jugadores de ambos planteles en los vestuarios una vez finalizado el partido (encuentro recordado como “la batalla de Berna”).

De esa manera llegaron ambos seleccionados a semifinales. La organización del campeonato establecía, que los cruces en esta instancia se darían a conocer luego de un sorteo, que fue realizado en la ciudad de Berna, el domingo 27 de junio de 1954. Se agrupó en parejas a los equipos de Hungría y Alemania por un lado, y por otro Austria y Uruguay. Depositaron en recipientes separados tarjetas con los nombres de los equipos, la primera en salir fue la de Austria y la segunda Alemania. El resultado del sorteo causó impacto, El Diario señaló:

Esto quería decir que Hungría y el Uruguay, que son los equipos más destacados que continúan en el campeonato deben enfrentarse en semifinales[3].

Conocidos los cruces en semifinales, todo hacía suponer que Uruguay y Hungría sería un sensacional encuentro. El periódico comunista Justicia opinó:

El resultado de dicho sorteo, ha puesto frente a frente a los dos más grandes equipos del Campeonato: Uruguay y Hungría, que disputarán sin lugar a dudas lo que podría llamarse el “partido del Siglo”[4].

2) “El match del siglo”

El cronograma del campeonato, indicaba que el miércoles 30 de junio se debía disputar el primer encuentro de semifinales. Dentro de las expectativas de los uruguayos, existía la firme convicción que sería un gran encuentro deportivo. Durante los días previos, en nuestra prensa se publicaron una serie de notas que especulaban con el nivel del espectáculo de la siguiente forma:

La Tribuna Popular:

Uruguay versus Hungría quiere decir en estos momentos algo más que una final; el choque máximo en el fútbol del Mundo, y tal vez de la historia del balompié en sus últimos años. Los rivales, varios años invictos con campañas espectaculares e incomparables en Europa y otros continentes; los celestes, cuatro veces campeones en el Mundo entero, y con una reciente hazaña frente a los ingleses que todos admiraban hasta que llegó la noticia del partido con Hungría[5].

Este periódico manejaba también la idea de final anticipada: “Uruguay-Hungría es el partido del choque sensacional y, tal como sucedería para el partido Hungría-Brasil, la mayoría opina que Hungría ya está clasificada para la final. ¡Dichosos suizos que habrán podido asistir a tres finales en una sola competición![6].

Mientras tanto, el periódico Justicia señalaba en sus páginas que se jugaría el encuentro más sensacional de los últimos años en una instancia decisiva por la conquista del título mundial. Agregaban que dicho encuentro debió ser la final lógica del torneo:

Llegó el momento ansiado por el pueblo deportivo uruguayo y por la afición del mundo entero. Esta tarde, en épico match semifinal del Certamen Mundial, se cotejarán las selecciones de Uruguay y de Hungría. Ambas han probado ser la expresión cumbre del fútbol mundial: por su técnica, por su temple, por su admirable capacidad combativa. Los celestes y los húngaros han barrido a cuanto adversario les salió al paso. Pero fue en los cuartos de finales cuando dieron fe de todo su potencial técnico y moral[7].

Para El Diario la novedad del partido estaba en los aspectos tácticos y técnicos de los jugadores de ambas selecciones:

el match Uruguay – Hungría viene, después del triunfo de los húngaros en la tarde de ayer, a plantear la cuestión de las tácticas mucho más abiertamente, puesto que los uruguayos, vencedores del equipo de Inglaterra, vienen a estar en igualdad de valor con los húngaros, que han vencido al equipo considerado como uno de los mejores de la América del Sur y del torneo[8].

Tanto para El Diario, como para La Tribuna Popular, el partido también adquiría la dimensión de final anticipada y estaba enmarcado como un duelo entre representantes de América y Europa,

Pero esta vez, puede decirse que la verdadera final se va a jugar en Lausana. Los equipos preeminentes de América y de Europa van a decidir la supremacía del fútbol mundial. El match Uruguay – Hungría será para los latinoamericanos en general, el definitivo, el del prestigio y ya como un solo hombre se aprestan a ir en coalición para animar a los uruguayos. El match del miércoles en Lausana, será, pues, el match de América Latina – Europa[9].

El día previo al partido, un cronista de El Diario que firmaba bajo el seudónimo Don Lee reafirmaba la idea anterior y esperaba con enorme expectativa el inicio del partido:

Mañana se realizará en Lausana el match de todas las épocas en la historia del fútbol mundial al enfrentarse por la semifinal de la Copa de oro, el Uruguay con su título de Campeón del Mundo y Hungría, la sensación futbolística del momento. Aquél asumiendo la representación del continente sudamericano y éste la representación del viejo continente. Estarán así frente a frente los campeones del mundo y los grandes favoritos de la opinión mundial, y que han venido haciendo sensación en los últimos años, antes lo cuales los abanderados del fútbol sudamericano se verán seguramente expuestos a darlo de sí todo a fin de salir con bien de la difícil lucha[10].

3) La mirada sobre el rival.

Ahora bien, cabe preguntarnos cuales eran aquellos motivos que generaban la opinión en la prensa que un enfrentamiento entre Hungría y Uruguay, supondría un gran encuentro. Aquí es importante ver como la prensa construye la imagen de cada equipo. Empecemos por el rival. Al excelente historial de los húngaros que resumimos en el apartado anterior, y a al gran nivel de sus estrellas como Puskas, Czibor, Kocsis, Hidegkuti, Bozsik, Grosics; debemos agregarle aquellos aspectos tácticos y técnicos colectivos del equipo. Veamos que decía la prensa.

Antes de que comenzara el campeonato, Justicia realizó una breve presentación de los equipos que disputarían el mundial. El 2 de junio en una nota titulada “Algunas características del equipo magyar que va al Mundial de Suiza”, planteaban: “Hungría probablemente será el único país que concurrirá al campeonato mundial de fútbol a disputarse en Suiza, con un team ya maduro e incambiado durante varios años”. A los beneficios de poseer un equipo formado por varios años, se señalaba que tanto uruguayos como húngaros tenían confianza en sus fuerzas[11], en tanto: “el excelente equipo “magyar” es de presumir que procurará, como siempre, jugar sus cartas de victoria en el ritmo vertiginoso, preciso, audaz y avasallante de su juego ofensivo, así como en la combatividad de su defensa, bien demostrada ante Brasil (…)”.

Sobre el excelente nivel de juego de los húngaros, La Tribuna Popular opinaba: “el seleccionado magyar reafirmó ser un buen team, que juega con disciplina y no cede un palmo ni en el ataque ni en la defensa[12]. Completamos la idea sobre la capacidad del fútbol húngaro con una nota de El Día:

debe ser lo mejor de Europa. Las evidentes diferencias existen entre su ataque y su defensa. Indiscutiblemente, la gran fuerza de la selección “magyar” radica en aquel. Compuesto de hombres hábiles y de un gran entendimiento, como también con gran preparación física, asume – ese sistema- la gran responsabilidad por las actuaciones del equipo y por los éxitos del mismo (…)[13].

Mientras tanto, El Diario presentó una crónica en la cual se planteaban algunas habilidades tácticas de Hungría y las características del equipo. Se concebía a Hungría como “un equipo que acciona con idéntico afán y velocidad durante los noventa minutos de juego, que lucha con firmeza, que plantea sus jugadas con gran esmero, pero movilizándose permanentemente en forma intensa, haciendo correr la pelota con excepcional rapidez de un hombre a otro[14].

A su vez, desde El Día y Futbol Actualidad, se expusieron algunos argumentos para explicar porque era tan eficaz la técnica de los húngaros. Basaron sus explicaciones en las relaciones entre deporte y política. Recordemos que Hungría estaba bajo influencia del régimen socialista, y la década del 50 a nivel internacional estaba muy marcada por la Guerra Fría. Sobre la excelencia del equipo húngaro, el periódico El Día, en un extenso párrafo cargado con un tinte opositor al régimen socialista señalaba:

Ajustados a procedimientos propios de un país que ha alejado de los aspectos fundamentales de la práctica del deporte por el deporte mismo aprovechándolo especialmente como forma de conseguir resonancia con derivaciones políticas, se ha podido advertir una influencia directa del estado que manda y decide en la voluntad de los individuos, sometiéndoles a una práctica ajena en absoluto a la que se estila en los países democráticos, donde la espontaneidad del deportista es básica para el desarrollo de su actividad. Los húngaros están sometidos por impero de obligaciones que se les crean, a un régimen ceñido, estricto y que trastoca lo esencial del deporte, que es competir, por el impero o sea la exigencia de ganar. Dentro de tal concepto el derecho individual está vedado. Impera, entonces, el sometimiento a la práctica del deporte, que quienes son escogidos la realizan con prescindencia total de toda otra actividad, hasta alcanzar un grado de especialización derivado del adiestramiento continuado y preferente a que son sometidos[15].

En el categórico párrafo anterior, la mirada se centra en argumentar el buen nivel húngaro por la presión política del régimen soviético[16]. En relación a ello, y con una mirada similar, en el semanario Fútbol Actualidad, Antonio García Pintos afirmaba: “los “magyares” juegan por método; sus jugadas son académicas y estudiadas. No cuentan, entre ellos, los valores individuales[17]. Con esta frase está afirmando que la ideología del régimen infiere en el deporte, ya que jugar por método supone un juego planificado (recordemos que la planificación caracteriza al régimen soviético, por ejemplo, los planes quinquenales).

La postura de Antonio García Pintos se reiteró en otra nota, aseveraba que Uruguay debía defender a Sudamérica en el partido semifinal, y cargó de emotividad e ideología al encuentro tras plantear:

(…) La copa Rimet la sacaremos de Europa los uruguayos, únicamente por que somos uruguayos. Porque aquí hay una evidente aspiración, casi adulona podríamos decir: la de que salgan campeones estos defensores de la roja casaca del país de atrás de la cortina de hierro[18].

A pesar de su elevado nivel, Hungría no contaría con la totalidad de su plantel para el encuentro con Uruguay. Su capitán, F. Puskas, como hemos dicho, estaba lesionado. También fueron excluidos los hermanos Toth, remplazados por Budai y Palotas. La selección húngara alistó al siguiente equipo: Grocsics; Buzansky, Lantos; Bozsik, Lorant, Zakarias; Budai, Kocsis, Palotas, Hidegkuti y Czibor.

4) Confianza en la selección uruguaya.

Luego de una lectura analítica de los diarios, notamos en nuestra prensa una postura respetuosa sobre el rival. Estamos en una época en donde se dejaba de lado entrar a un campo de juego sin tener nociones concretas sobre el rival y se iniciaba una etapa en la cual comienza a analizarse al contrincante, sobre todo porque se empieza a tomar en cuenta las dimensiones tácticas y técnicas del deporte[19]. Vencer a un equipo de fútbol, implicaba superarlo en el tanteador, para ello, la planificación de la estrategia a desarrollar es muy importante.

En junio de 1954, existía confianza en el fútbol que podía llegar a desplegar los uruguayos, sobre todo porque se reivindicaba las victorias consagradas en 1924, 1928, 1930 y 1950. Rubén Lapido Vignoli, enviado especial de La Tribuna Popular afirmaba

 “sabemos muy bien que cuando la casaca celeste entra a una cancha, en una contienda mundialista, es para no perder…”.

Había mucha confianza en los delanteros uruguayos y en su defensa de acero, que para muchos, lo hacía el único equipo capaz de realizar la hazaña de derrotar a Hungría. Se calificaba a los jugadores celestes como “ardorosos, testarudos, jamás derrotados ni desalentados…”.

A su vez, existían elementos resignificativos de los títulos mundiales conquistados años antes. En varias notas se reiteraba la siguiente idea: Uruguay en caso de consagrarse campeón del mundial de 1954, sería campeón del mundo por quinta vez. Esto tiene que ver, con que los títulos de 1924 y 1928 en los juegos olímpicos, eran considerados como títulos mundiales.

Una vez conocido el rival, durante los tres días previos al partido, los periodistas comenzaron a analizar al contrincante y surgieron algunas ideas concretas de cómo vencer a Hungría. En primer lugar, sin desconocer el poderío de los “magyares mágicos”, se planteaba que había que trabajar a partir del buen nivel del rival,

(…) pensamos que esa regularidad de acción húngara puede ser lo que sirva a Uruguay para hacer valer su mejor técnica y aptitudes naturales y psicológicas de sus players. Ante todo, sabremos aguantar “el primer envión” del adversario, que para Brasil fue demoledor tanto en las cifras como en los nervios. Y posteriormente, una vez que nuestros cracks hayan adaptado el juego húngaro, deberán surgir las ventajas apenas se produzca el choque de valores personales[20].

En segundo lugar, otra de las claves para superar al adversario estaría en las propias características de la defensa uruguaya:

el grado de potencialidad de nuestra defensa ha resultado eficacísimo hasta el momento, pero no por ello habría que excederse en confianza y consideramos que no estaría de más tomar algunas medidas de carácter táctico antes de que nuestro conjunto baje al campo de “Pontaise” en Lausana[21].

En tercer lugar, el buen juego celeste jugaría su rol decisivo. Oscar Bugallo, de Fútbol Actualidad tituló una nota el día antes al partido de la siguiente manera: “Jueguen bien, celestes, y seremos campeones”. Incluso se planteaba la duda que sucedería si Uruguay lograba superar en la técnica y táctica como producto de su buen juego a los húngaros; ya que hasta el momento nadie los había exigido. Algunos entendían que en comparación, Uruguay tenía mejores individualidades calificadas como “estrellas”, como Andrade, Schiaffino, Borges, Santamaría, Ambrois…. En esta línea, muchos consideraban que Uruguay era el único equipo que era capaz de batir a los húngaros. La idea que manejaba la prensa, era que de los tres adversarios que pudieron tocarle a Hungría para la semifinal, le tocó el más peligroso de todos.

Sin embargo, surgieron algunos inconvenientes a raíz de lesiones de piezas claves para los celestes. Esto imposibilitó a Uruguay presentar en el campo de juego a su mejor escuadra. La dimensión analítica de las técnicas y tácticas cobra importancia y se plantearon en la época diversas opiniones sobre como conformar al equipo para vencer a Hungría. Uruguay no podría contar con Obdulio Varela, lesionado ante Inglaterra. Tampoco podían ser de la partida Oscar M. Míguez ni Julio César Abbadie.

El comentarista Don Lee de “El Diario”, luego de haber visto a los futbolistas húngaros, reconoció que Uruguay tendría un encuentro de enromes dificultades. Para superarlas, y ante la ausencia de Obdulio Varela propuso:

(…) que Juan Alberto Schiaffino juegue de insider o de eje delantero, debería actuar lo suficientemente atrasado como para configurar un elemento más de contención para los intentos de los húngaros. Esto ya figura dentro de las características propias del mencionado jugador, muy sacrificado en ese sentido[22].

El rol de Juan Alberto Schiaffino dentro del campo de juego, podía operar como un arma para lograr el triunfo que para la época era algo maravilloso y factible. Además, se entendía que Schiaffino podía desplegar una doble misión de defensa y ataque. A esta idea, se le agregaba la posibilidad de que estuviesen por delante de Schiaffino cuatro hombres de ataque, pues se depositaba confianza en el buen juego y los pases profundos y bien dirigidos hacia los delanteros. Detrás de los delanteros y de Schiaffino estarían los tres medios y William Martínez.

Se depositaba las esperanzas en Schiaffino. Se esperaba de él, apoyo a la defensa y al ataque. Junto a Schiaffino, podría apoyar el juego Javier Ambrois. De ese modo, los delanteros quedarían abiertos y adelantados esperando con el campo a su frente; para intentar penetrar con velocidad a la defensa húngara.

La profundización de estos aspectos tácticos dentro del campo de juego, según la prensa:

podría muy bien proporcionarle a nuestro equipo las aperturas necesarias, para que con goles se llegue a concretar lo que es hoy aspiración de todos nosotros, y por cierto también de ustedes, la inmediata clasificación para una nueva instancia final, que de por sí sola estaría ya diciendo de que nuestro fútbol, hoy como ayer y como siempre, no ha perdido nada –pese a sus habituales “apagones”- de las ponderables virtudes que por años y años lo hicieran invencible mundialmente[23].

Capítulo aparte merece la situación de Oscar Míguez. El “cotorra” tampoco pudo ser de la partida. Ahora bien, cabe preguntarnos qué sucedió ya que no estaba lesionado y fue excluido del equipo. El Día publicó una nota bajo el título “No parece atinado el presunto remplazo de Oscar M. Míguez”. De todos modos, antes del partido no se dio a conocer muchos datos sobre la exclusión de Míguez, e incluso hoy sigue siendo un enigma. Esto se convertirá en un factor para explicar la derrota de Uruguay y lo veremos en el próximo apartado.

Finalmente Uruguay salió al campo de juego de la siguiente manera: Máspoli; Santamaría y W. Martínez; Rodriguez Andrade, Carballo, Cruz; Souto, Ambrois, Schiaffino, Hohberg y Borges.

5) Hungría 4 – Uruguay 2: las repercusiones en la prensa

Cuando se hicieron las 18 horas de aquella recordada tarde lluviosa del 30 de junio, el árbitro galés Benjamín Griffith dio comienzo al “match del siglo” en el Estadio de “La Pontaise” de Lausana. El marco era espectacular, unas 45.000 personas en el estadio.

Brevemente diremos que el partido estuvo a la altura de las expectativas, todos coinciden en que fue un sensacional encuentro. El primer tiempo finalizó 1 a 0 a favor de los húngaros, con gol de Czibor. Hidegkuti aumentó diferencias a los 3 minutos del complemento. Pero dos goles de Juan Eduardo Hohberg a los 75 y 86 le dieron dramatismo al encuentro. En tiempo complementario, Hungría sacó diferencias gracias al potente juego aéreo de Kocsis y con dos goles (a los 112 y 116) eliminó toda esperanza de los uruguayos de llegar a la final y por primera vez caía vencido en un campeonato mundial tras 21 partidos invictos, pero dejando una muy buena impresión. Veamos las repercusiones del partido en los titulares de los diarios locales:

Derrota con Honor. El once uruguayo en Jornada Adversa, luchó con denudo” (30 de junio, El Diario).

Perdiendo ante un formidable equipo, los celestes salieron aun más engrandecidos” (1 de julio, La Tribuna Popular).

Cayó Uruguay, tras una lucha titánica” (1 de julio, La Tribuna Popular).

Un match histórico e inolvidable” (1 de julio, Justicia).

Los húngaros se fueron con la Victoria y los uruguayos se llevaron la gloria” (1 de julio, El Día).

Indudablemente fue el mejor encuentro del Campeonato” (1 de julio, El Día).

Los celestes vencidos tras memorable demostración” (1 de julio, El Día).

Significado excesivo tiene la cifra 4-2” (1 de julio, El Día).

Fue una derrota que enaltece al perdedor” (1 de julio, El Día).

También ayer los maestros uruguayos dictaron su lección” (1 de julio, El Diario).

El espectáculo tuvo el brillo esperado” (1 de julio, El Diario).

“Match histórico y maravilloso”, se afirma sin dudas” (2 de julio, El Diario).

Algún día tenía que ser y ello ocurrió un 30 de junio” (6 de julio, Fútbol Actualidad).

Así caen los campeones!” (6 de julio, Fútbol Actualidad).

Perdimos… ¡Y fuimos inmensos! Cada vez que toque perder, ¡que sea así!” (6 de julio, Fútbol Actualidad).

 

Luego de la lectura de los titulares anteriores, percibimos que queda una idea contundente acerca de lo implicó la primera derrota de los uruguayos: Uruguay perdió pero fue una derrota honrosa y digna de destacar. Esto idea fue adquiriendo fuerza y es lo que queda de aquel recordado partido. Pues bien, ¿Qué sucedió el 30 de junio que hoy se sigue resignificando aquella derrota?

Algunos recuerden el aspecto estético del encuentro, consideran que el “match” fue todo belleza, y a pesar de la derrota,

los uruguayos han demostrado que saben perder con gran elegancia y faltó muy poco incluso, para que la formación uruguaya, confirmando una vez más que se vuelve un adversario temible cuando “las cosas van en serio”. Saliese vencedora de esta semifinal que los diarios de aquí han calificado de “atómica”.”[24]

Otros plantean que el partido pasó a ser inolvidable por la emoción del mismo, sobre todo producto de la rebeldía uruguaya. Justicia señaló que ningún equipo era capaz de mantener en alto la moral de acero y a pesar de estar perdiendo; incluso logró acorralar al rival en su campo hasta empatar el partido, allí se volvió a confiar la victoria. En consecuencia, planteaban que “los muchachos celestes que supieron caer como caen solamente los campeones, los que realmente son grandes en la noble lid del deporte[25]. Este argumento, se reiteraba también en El Diario, cuando el corresponsal en Berna afirmaba que quizás nunca se había visto un partido tan maravilloso, puesto que los uruguayos lograron remontar el resultado.

Sin dudas, el partido sigue siendo recordado por convertirse en modelo de encuentro cargado de vicisitudes y de caballerosidad de los futbolistas, ya que los hechos violentos eran reiterativos en la época y este encuentro no tuvo nada de eso:

Se hablará durante mucho tiempo de él. Quizá siempre que se quiera poner como ejemplo, como modelo, un partido en el que ha habido de todo: jugadas insuperables, duración del match, corrección de los jugadores, caballerosidad deportiva y amor propio en el que la emulación nunca dejó pasar a la violencia[26].

Ahora bien, durante los días posteriores surgió la necesidad de construir un relato interpretativo sobre la derrota. Para explicar una derrota en fútbol, tenemos tres posibles líneas explicativas: la primera, se basa en la superioridad técnica y táctica del rival, es la más usada y aceptada; la segunda, tiene que ver con la falla de algún aspecto, ya sea por ausencia o una mala jornada de los futbolistas; y la tercera, tiene que ver con factores externos que se transforman en adversos, ya sea por condiciones climáticas, errores arbitrarios, etc.

El semanario Fútbol Actualidad publicó una serie de extensas notas interpretando el resultado del partido. ¿Por qué perdió Uruguay? Para sus periodistas, la derrota se explica por fallas en el plantel: primeramente, ausencia de Oscar Míguez (excluido por los dirigentes) y jugadores lesionados. Segundo, la mala tarde de Roque Gastón Máspoli. Tercero, cansancio del equipo.

En primer lugar, el plantel sufrió bajas sensibles tras el partido contra Inglaterra, fue duro y difícil. Aquella tarde, Uruguay triunfó, pero queda la sensación que fue una “victoria pírrica”, ya que se lesionaron Abbadie y Obdulio Varela. A esa situación, se le agrega la exclusión del “cotorra” Míguez para el partido semifinal.

Esa situación es explicada mediante la injerencia de los dirigentes Tróccoli y Viappiana, que al parecer estaban indignados con el jugador por motivos que no quedan muy claros. Antonio García Pintos señala que el desempeño de Míguez no fue el mejor durante el torneo, pero siempre fue considerado un elemento valioso. Los motivos expuestos por el dirigente Viappiana radicaban en que

… no sólo había jugado mal, sino que además, en la práctica realizada esa mañana, se había comportado grotescamente… sin voluntad. Como si no tuviera ganas de jugar[27].

Para García Pintos, la exclusión de Míguez fue consecuencia de una sanción y no por motivos técnicos:

Lo que sabemos, el enojo contra él, nacía de lo que se entendía su falta de fibra y su comportamiento, desganado, en una práctica sin importancia, realizada 30 horas después de haberse jugado un partido tremendo!!…[28].

Se considera que la falta de Míguez fue un hándicap para el rival, y se pagó caro en el partido porque Hohberg no tenía quien le enviara la pelota.

En relación al desempeño del portero Máspoli, el director de Fútbol Actualidad señaló que el jugador fue responsable de la derrota, ya que estuvo flojo y pudo haber evitado al menos dos goles. De todos modos, se exime a Máspoli las culpas y solamente se lo responsabiliza. Orlando Bugallo, periodista del mismo semanario escribió duramente sobre Máspoli:

le pido perdón a Máspoli por decir esto. A él le estoy agradecido por el glorioso regalo que me hizo en el 50 y por los de tantos internacionales; repito que no es crítica severa, por eso que le debo y porque sé que su deseo en ese encuentro fue el de realizar la mejor performance de su campaña… pero si él hubiera jugado bien ¡hay que ver la confianza que hubiera infundido ello a sus compañeros! nosotros ganamos el campeonato… ¡Sin golero no se puede jugar! ¡Y yo sé que él piensa como yo![29].

El tercer factor empleado, tiene que ver los aspectos físicos del equipo. Se entiende que Uruguay perdió por falta de preparación física. En cambio, Hungría tenía un estado físico increíble y los uruguayos no pudieron hacer frente a ello.

La conjugación de los tres factores, fueron empleados para explicar el resultado, e incluso algunos plantearon que trajo aparejado la limitación del buen juego que se había hecho hasta el momento. A partir de esta instancia, estamos en una etapa de procesualización del acontecimiento, esto supone, que con el correr de los días se fue procesando el resultado y todo lo que ello implicaba.

Finalmente, Antonio García Pintos definió el resultado como un fracaso y planteó que desde allí, surgió la necesidad de revisar todo el fútbol uruguayo:

-para Uruguay es desastre perder, cuando debe ganar; abdicar el título de mejor del mundo, cuando se le puede retener con justicia-, debe llevarnos una revisión total de nuestro fútbol. De arriba abajo. Y, en esta revisión de valores, debemos entrar nosotros, los críticos, que también respiramos en el ambiente viciado de errores, de complacencias y de politiquerías…[30].

Consideraciones finales.

Luego de realizar la recorrida por la prensa local durante los días previos y posteriores a la primera derrota de la selección uruguaya en un campeonato mundial, ¿Qué opinión quedó en los uruguayos?

El mundial de 1954 marca un antes y un después. En primer lugar, porque el partido significó la primera derrota celeste. Pero la derrota se inmortalizó y pasó a ser recordada por su trámite vibrante y cambiante; caracterizado por la belleza y el buen fútbol. Esta idea será la que se retomará desde el 30 de junio de 1954, cada vez que toque perder, se pretende que sea de esa forma; con un equipo dando lo mejor de si dentro del campo de juego, luchando hasta el final, luciendo buen fútbol, demostrando caballerosidad y asumiendo la derrota. Por otro lado, en consecuencia de lo anterior, el partido cumplió las expectativas y realmente fue “el match del siglo”. Uruguay estuvo a punto de vencer al rival estelar del momento que estaba en su mejor época. Después de la revolución húngara de 1956, el equipo “magyar” se disgregó y nunca volvió a tener la misma fuerza.

En segundo lugar, queda la idea del fin de un ciclo exitoso para los uruguayos. Desde que se comenzó a procesar la derrota, muchos periodistas entendieron que era necesario cambiar en varias dimensiones al fútbol uruguayo. Esta idea será retomada una y otra vez en cada uno de los sucesivos fracasos del fútbol uruguayo. Fue tal el impacto de los títulos conquistados por la selección uruguaya en la primera mitad del siglo XX, que no salir campeón pasó a ser fracaso.

Finalmente, en 1954 pesaba y mucho la idea de que se perdió la semifinal porque hubo fallas en la conformación del equipo por la ausencia de futbolistas como Oscar Míguez, Obdulio Varela y Julio Cesar Abbadie y por la mala tarde del arquero Máspoli. La prensa nacional a lo largo de la segunda mitad del siglo XX recurrirá a relatos interpretativos para explicar derrotas deportivas que en general versan en torno a la ausencia de piezas claves en los planteles; o por la mala actuación de alguna figura relevante.

 

Fuentes

  • El Día, Montevideo, junio-julio de 1954.
  • El Diario, Montevideo, junio-julio de 1954.
  • Fútbol Actualidad, Montevideo, junio-julio de 1954.
  • Justicia, Montevideo, junio-julio de 1954.
  • La Tribuna Popular, Montevideo, junio-julio de 1954.

[1] Ponencia presentada en Jornadas Uruguay y los Mundiales desde el sur, en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE), UdelaR. Junio 2014.

[2] “Así caen los campeones”. “Fútbol Actualidad”, Montevideo, 06 de julio de 1954, p. 12.

[3] “Detalles respecto al sorteo”. “El Diario”, Montevideo, 28 de junio de 1954, p. 8.

[4] “Fueron sorteadas las semifinales”.  “Justicia”, Montevideo, 28 de junio de 1954, p. 3.

[5] “Ante los invencibles, la celeste no puede caer…”. “La Tribuna Popular”, Montevideo, 28 de junio de 1954, p. 1.

[6] “Uruguay, único que puede batir a los húngaros”. “La Tribuna Popular”, Montevideo, 30 de junio de 1954, p. 13.

[7] “Uruguay se juega hoy su carta decisiva”. “Justicia”, Montevideo, 30 de junio de 1954, p. 3.

[8] “El match de Latinoamérica contra Europa se llama al cotejo Uruguay V. Hungría”. “El Diario”, Montevideo, 28 de junio de 1954, p. 8.

[9] Ibídem. P. 8.

[10] “Europa frente a América”. “El Diario”, Montevideo, 29 de junio de 1954, p. 6.

[11] Contrario a esta idea, algunos entendían que la continuidad del mismo plantel solamente era un elemento relevante, dejando de lado los aspectos técnicos. Desde Fútbol Actualidad, Luis Schiappapietra opinaba “en los húngaros no hay secreto ni milagro alguno. Lo que da gran valor a su juego son los 4 años juntos”.

[12] Ante los invencibles, la celeste no puede caer… P. 1.

[13] “Radiografía deportiva de los Magyares. Lo que surge de una comparación con los uruguayos”. “El Día”, Montevideo, 30 de junio de 1954, p. 12.

[14] “Uruguay no deberá ceder ni un palmo ante este enemigo. Disposiciones tácticas necesarias”. “El Diario”, Montevideo, 29 de junio de 1954, p. 6.

[15] “Los celestes saben de duras jornadas”. “El Día”, Montevideo, 30 de junio de 1954, p. 12.

[16] Esta idea también la percibimos en una nota publicada por Antonio García Pintos, quien fuera el enviado especial a Suiza por Futbol Actualidad. El periodista estuvo presente en el encuentro por fase de grupos entre Hungría y Corea del Sur. La delegación uruguaya asistió a mirar el encuentro y García Pintos destaca el siguiente episodio en un apartado de la nota titulado “Ordenes de Moscú”: “Estaba siete a cero. Los del “young boys” –los suizos,- estaban entregados… Pero había pasado como diez minutos y no había más goles. Los húngaros habían errado dos o tres shots… Y de pronto, por los parlantes se oyó una voz, diciendo más o menos: Puf Ahic Auff Ein… Bunter, Bunter…

Y, casi en seguida, Puskas agarró la pelota y como desesperado, corrió veinte metros, dribló a un contrario y tiró violentamente alto, marcando el octavo gol.

Y me dijo William: – Viste… vino la orden de Moscú…”. “Los muchachos mirando a los húngaros”. “Fútbol Actualidad”, Montevideo, 17 de junio de 1954, p. 3.

[17]La Verdadera Historia de la Derrota”. “Fútbol Actualidad”, Montevideo, 6 de julio de 1954, p. 3.

[18]Tenemos que defender a Sudamérica”. “Fútbol Actualidad”, Montevideo, 29 de junio de 1954, p. 6.

[19] Hubo un episodio que se dio a conocer después del partido Hungría y Uruguay. En una entrevista que le realizó A. García Pintos a C. Kabocsai (uno de los técnicos de Hungría), confesó que no se sorprendieron de la lucha impuesta por los uruguayos ya que siguieron atentamente todo lo que hacía Uruguay y que en cada encuentro de los celestes habían tres observadores húngaros. Pero además, un periodista, Georges Imrei, afirmó que también filmaron con repetidas proyecciones las acciones de los jugadores uruguayos, a efectos de analizar sus características. En: “filmaron los movimientos de cada jugador celeste!”. “Fútbol Actualidad”, Montevideo, 6 de julio de 1954, p. 2 y 6.

[20] Ante los invencibles, la celeste no puede caer… P. 1.

[21] “Uruguay no deberá ceder ni un palmo ante este enemigo…., p. 6.

[22] Ibídem. P. 8.

[23] Ibídem. P. 8.

[24]Perdiendo ante un formidable equipo, los celestes salieron aún más engrandecidos”. “La Tribuna Popular”, Montevideo, 1 de julio de 1954, p. 12.

[25]Un match histórico e inolvidable”. “Justicia”, Montevideo, 1 de julio de 1954, p. 5.

[26]”Match histórico y maravilloso” se afirma sin dudas”. “El Diario”, Montevideo, 2 de julio de 1954, p. 7.

[27]La Verdadera Historia de la Derrota”. “Fútbol Actualidad”, Montevideo, 6 de julio de 1954, p. 3.

[28] Ibídem, p. 3.

[29]De haber jugado bien, seríamos campeones”. “Fútbol Actualidad”, Montevideo, 6 de julio de 1954, p. 3.

[30]  La verdadera historia de la derrota… P. 22


Videoclipe como fonte histórica

27/11/2017

Por Rafael Fortes (raffortes@hotmail.com)

A ideia deste texto surgiu meses atrás, num papo com o colega Leonardo Brandão, professor de História na FURB, em Blumenau (SC). Ele pesquisa história do skate no Brasil há muitos anos – e em 2018 junta-se à equipe do blogue. É muito legal que os esportes radicais – ou californianos, como ele denomina – sejam o foco principal de outro pesquisador por aqui.

Faço neste texto alguns apontamentos sobre o potencial do videoclipe como fonte histórica.

Dark Necessities – o clipe e a Califórnia

Eis o clipe de Dark Necessities, do Red Hot Chili Peppers:

O clipe é gravado na Califórnia, estrelado por gente que lá vive (a banda e as skatistas) e dirigido pela atriz hollywoodiana Olivia Wilde – que, segundo o verbete da Wikipedia, “vive e trabalha em Venice e Los Angeles“. Venice é um distrito de Los Angeles com forte presença de artistas, esportistas, hippies etc., sendo, junto com a vizinha Santa Monica, importantes em termos de lançar modas e estilos; e lugares onde o skate tem uma enorme presença e relevância. Abundam no vídeo as referências às subculturas locais.

A Califórnia e, particularmente, a região metropolitana de Los Angeles são temas constantes nas músicas da banda, desde o uso de heroína sob viadutos em áreas degradadas do Centro (Under the Bridge) a brincadeiras com as representações do estado em relação a outros (Dani California). Para além de gostar de um punhado de canções, a banda tem para mim um significado especial, pois foi muito importante na formação, no amadurecimento e na manutenção de outra que me é muito cara, o Pearl Jam.

Voltando ao clipe… Estão lá as palmeiras; as avenidas e ruas; a imensa quantidade de asfalto (uma das características do Sul da Califórnia, onde está Los Angeles); a prática de skate por diversos cantos da cidade – facilitada, em alguma medida, pelas quantidades expressivas de superfície cobertas por asfalto, concreto e cimento; os amplos corredores de supermercado; os estúdios de tatuagem.

Ao mesmo tempo em que é o estado mais populoso e rico dos EUA e sede de boa parte das empresas ligadas a internet e tecnologia (provedores de acesso, Intel, Google, Facebook, indústria pornográfica, desenvolvedores de websites e empresas que os hospedam estão lá; mais fácil é listar as gigantes que não estão: Amazon e Microsoft, ambas no outro extremo da Costa Oeste, na região metropolitana de Seattle), o Sul da Califórnai também representa, nos Estados Unidos, ao menos desde meados do século XX, o paraíso sonhado para se viver, se passar férias ou se mudar após a aposentadoria. Muita gente que para lá viaja acaba decidindo ficar. Se mal compararmos com o caso brasileiro, os estereótipos em torno da Califórnia e algumas de suas características unem boa parte do que, no senso comum brasileiro, se associa ao Rio de Janeiro, ao litoral do Nordeste e a São Paulo.

Os corpos

Estão lá os corpos. Movimentam-se cantando, dançando e brincando (banda) ou rodando no carrinho pela cidade (elas skatistas). Mas não se trata apenas de andar de skate: ali está incorporado um certo estilo associado ao Sul da Califórnia e a grupos que lá vivem, especialmente jovens. Mais: há um recorte de estilo dentro do próprio skate: são longboarders, o que implica a construção de representação de formas de andar de skate distintas de outras. Diferença que se estabelece não apenas pelo tamanho do skate, mas também por como se anda, em que lugares da cidade, o que se faz sobre ele, que tipos de manobras e ações são enfatizadas. Os corpos e seus movimentos são centrais neste produto audiovisual.

Eles – ou melhor, a pele – estão à mostra. Carregam e exibem muitas, muitas tatuagens. Tatuagens que fazem parte de diversos estilos de vida, culturas e subculturas, grupos/segmentos californianos: skatistas, surfistas, artistas, hippies, junkies, latinos, negros e/ou muitos outros.

Os corpos ostentam piercings, pulseiras, brincos, cabelos longos. Estão lá os bonés de aba reta, as camisas de flanela, os shorts, shortinhos, calças e bermudas.

Os corpos da banda exibem marcas da idade: rugas.

Os corpos delas, das skatistas, contém também ralados, machucados, roxos, cicatrizes, cascas de ferida, remendos com esparadrapo.

Estão lá quatro garotas fazendo o que querem com seus corpos. Um texto da jornalista Jéssica Oliveira considerou essa a principal característica do vídeo: estar sintonizado com os tempos atuais e com os progressos na luta das mulheres para se libertar de padrões impostos pelos homens, pela sociedade e/ou pelo machismo. Trata-se de uma leitura muito interessante do videoclipe.

Uma das skatistas faz uma tatuagem no interior da boca. O clipe representa tal escolha como não apenas um feito individual, mas parte de um ritual coletivo. Afinal, quando falamos da cultura em torno de um esporte – e particularmente nos casos em que este evolve para um estilo de vida -, não se trata apenas de praticá-lo, mas de compartilhar uma série de vivências com o grupo do qual se faz parte (por isso alguns autores preferem usar o conceito de tribo ou tribo urbana para se referir aos skatistas). E a vivência em grupos, em especial durante a adolescência, significa se submeter a um conjunto de normas, em busca de ser aceito. Portanto, a meu ver o ato de fazer tal tatuagem pode ser compreendido de diversas formas, desde o prisma da escolha e liberdade individual até a inserção num contexto coletivo mais amplo, com as expectativas, demandas e desejos de participação, integração, reconhecimento e, também, submissão.

Ao mesmo tempo em que tem traços característicos de muitos outros clipes do RHCP – como a própria banda aparecer tocando/cantando/dançando -, é uma ode às mulheres e, a meu ver, também à Califórnia e ao skate.

Videoclipe como fonte histórica

Propor o videoclipe como fonte história significa levar em consideração elementos dos produtos baseados em imagens em movimento (cinema, televisão etc.): os formatos e gêneros; montagem, sonorização, edição, fotografia etc.; ângulos de câmera, enquadramento, duração dos planos, ritmo e tipo de cortes etc. Não analisei tais elementos na seção acima, mas deixo alguns apontamentos: a) o uso de câmeras em movimento para gravar as cenas de skate; b) o close e os enquadramentos para mostrar os corpos femininos (tatuagens, cicatrizes etc., bastante distintos das lógicas de erotização que geralmente cercam a filmagem destes corpos); c) os cortes dados pela música: num padrão até 0’43”, noutro a partir daí, quando entra o baixo tocado por Flea (a partir daí é que as skatistas entram em ação).

A noção de videoclipe como fonte história não se descola, é claro, da música como fonte histórica – outra fonte pouco explorada na história do esporte. No caso das canções, cabe analisar a letra (coisa que tampouco fiz com o clipe acima – entre outros motivos, porque a letra não é explicitamente sobre mulheres, skate ou Califórnia). Penso, por exemplo, na representação de hábitos e atividades de lazer num domingo “típico” do Rio em Eu quero ver gol, do Rappa ou Jesualda, de Jorge Ben Jor (canções que falam de esporte, de hábitos culturais, das clivagens de classe social, de zonas geográficas e de asfalto x morro; ambas permitem discutir gênero). Ou nos três primeiros discos do Rappa e do Planet Hemp como fontes ricas para se analisar representações do Rio de Janeiro nos anos 1990 – infelizmente, boa parte delas, tão verazes e atuais naquela época como hoje (Tumulto, Miséria S.A., Tribunal de rua, Mão na cabeça, Todo camburão tem um pouco de navio negreiro, Legalize já, Hey Joe e Zerovinteum). Não se trataria, evidentemente, de analisar apenas as letras. Pode-se abordar também: as melodias; a forma de cantar; as sirenes de polícia e muitos outros efeitos sonoros; diálogo com gêneros e formas musicais (no caso, influências do dub, do reggae, do hardcore, de Jorge Ben Jor; os samplers de outros artistas e recursos eletrônicos; ritmo; instrumentos e formas de tocá-los.

Ou seja, é possível ter em conta, na análise, forma, conteúdo, aspectos técnicos da música, da letra e das imagens que aparecem no videoclipe; a trama do videoclipe, o contar ou não de uma história, os estilos/gêneros cinematográficos ou televisivos a que remete: ficção, documentário, colagem, desenho animado, experimentações gráficas ou visuais. Feito para consumo massificado ou conceitual, para disputar prêmios em festivais? Ou ambos?

Do ponto de vista cronológico e temporal, penso ser possível estabelecer pelo menos três referências: 1) o ano/época/contexto/lugar em que a música foi produzida; 2) o ano/época/contexto/lugar em que o videoclipe foi produzido (geralmente muito próximo ou idêntico ao da música, mas nem sempre); 3) o ano/época/contexto/lugar em que se passa a trama, ou aos quais ela remete.

Finalizo com dois exemplos. No primeiro, que nada tem a ver com esporte, mas também é do Chili Peppers, a trama homenageia/remete a diferentes bandas, artistas e épocas/décadas (cabelos, maquiagens, roupas, modo dos músicos se portarem no palco, instrumentos tocados, equipamentos de som etc.). A música é Dani California, à qual já me referi antes. Tal com em “Dark Necessities”, as imagens não buscam representar a letra.

Segundo, É Brasil, Representa (Brazilian Storm), de Gabriel O Pensador, Apollo Nove e Alex Freitas Gomes. Lançados este ano, o clipe e a música são uma ode ao surfe brasileiro: destacam uma série de nomes, datas e acontecimentos do passado, ao mesmo tempo em que celebram a presença significativa de brasileiros (em quantidade e em termos de resultados) nos anos recentes no Circuito Mundial profissional masculino, incluindo os títulos conquistados por Gabriel Medina (2014) e Adriano de Souza (2015).

Embora com objetivos, estilos e diálogos bem distintos, ambos representam o passado (mais o primeiro que o segundo) e o presente a partir do presente.

Para saber mais

  • Sobre o uso de fontes ligadas à arte e à mídia para a pesquisa histórica: MELO, Victor A.; DRUMOND, Mauricio; FORTES, Rafael; MALAIA, João. Pesquisa histórica e história do esporte. Rio de Janeiro: 7 Letras, 2013.
  • Textos deste blogue que contendo a palavra clipe.

Machado de Assis, João do Rio, Olavo Bilac e os novos padrões corporais no Rio de Janeiro da transição dos séculos XIX e XX

17/11/2017

Por Victor Andrade de Melo

Março de 1871 (no tempo da ficção, já que a obra foi escrita nos anos finais do século XIX). Bentinho e Capitu uma vez mais deixam sua casa na Glória para jantar na residência de Escobar e Sancha, na Praia do Flamengo. Em certo momento da noite, na janela a ouvir o barulho do mar em ressaca (como os olhos de Capitu, conforme sugeria o protagonista), perdido em pensamentos, Bentinho percebe o amigo se aproximar:

– O mar amanhã está de desafiar a gente, disse-me a voz de Escobar, ao pé de mim.
– Você entra no mar amanhã?
– Tenho entrado com mares maiores, muito maiores. Você não imagina o que é um bom mar em hora bravia. É preciso nadar bem, como eu, e ter estes pulmões disse ele batendo no peito, e estes braços; apalpa.

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Banhistas na Praia do Flamengo/década de 1910

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Bentinho assume que, a princípio, em Sancha lembrou quando apalpou o braço de Escobar. Todavia, logo uma sensação constrangedora lhe acometeu: “achei-os mais grossos e fortes que os meus, e tive-lhes inveja; acresce que sabiam nadar”. No retorno à Glória, inebriado pelo forte ruído do oceano, Bentinho se dá conta do incômodo que lhe causava a figura de Escobar, materializado numa fotografia que possuía em casa.

Entre tantas leituras possíveis, podemos ver em Dom Casmurro um embate entre modelos de masculinidade. Machado de Assis, na composição de seu personagem “másculo”, o destaca, entre outras características, pela compleição muscular e pelo hábito de praticar um esporte. O comerciante e empreendedor Escobar enfrenta mares bravios com seus bons pulmões e braços fortes. Morre não por covardia, mas sim por ousadia. Bentinho, ao contrário, toma ciência de sua fraqueza e inveja o amigo: sabe-se débil em muitos sentidos.

Podemos também considerar que se trata de uma dramatização de um embate entre o homem da tradição bacharelesca, que só se dedica às coisas da “mente” e do “espírito”, e o novo burguês, que expressa com seu corpo os comportamentos e posturas que marcam uma personalidade disposta a aceitar desafios. Enfrentar o oceano com seus próprios braços é um sinal definidor do perfil desse homem.

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Remadores na Praia do Flamengo/Década de 1920

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O que bem capta Machado de Assis são as mudanças de perfil e de padrão de exposição corporal na cena fluminense das últimas décadas do século XIX, tão bem definidas por João do Rio alguns anos mais tarde. No início do século XX, ele sugeriu que “Fazer esporte há 20 anos ainda era para o Rio uma extravagância. As mães punham as mãos na cabeça, quando um dos meninos arranjava um altere. Estava perdido. Rapaz sem um pincenez, sem discutir literatura dos outros, sem cursar as academias – era um homem estragado”. A contrário disso, na virada de centúrias, segundo seu olhar,

Rapazes discutiam “muque” em toda parte. Pela cidade, jovens, outrora raquíticos e balofos, ostentavam largos peitorais e a cinta fina e a perna nervosa e a musculatura herculeana dos braços. Era o delírio do rowing, era a paixão dos esportes. Os dias de regatas tornavam-se acontecimentos urbanos.

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Regata na Enseada de Botafogo/1ª década do século XX

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Não que o esporte fosse uma novidade na cidade. Desde a primeira metade do século XIX, diversas modalidades já vinham se estruturando, em conjunto com outras práticas corporais (ginástica, dança, patinação), expressões da valorização crescente de uma vida pública, materializada, inclusive, pela conformação progressiva de um mercado ao redor dos entretenimentos.

Naquela transição de séculos, contudo, no quadro de um Rio de Janeiro em mudanças, no qual se percebe ainda maior adesão ao ideário e imaginário da modernidade, bem como fortalecimento das relações com parâmetros simbólicos do continente europeu, as atividades físicas deixaram de ser uma exceção, venceram resistências culturais e, incorporando preocupações com a saúde e higiene, tornaram-se valorizadas por um significativo estrato da população, consideradas mesmo como um modelo de um novo padrão de vida que deveria se desejar para que o país pudesse progredir.

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Remadores do Clube Boqueirão do Passeio

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Os homens, como bem observa Luiz Edmundo, “já começam a mostrar corpos rijos e bem desenhados de músculos, muito orgulhosos de suas linhas, exibindo-se em calções, mas dos longos, dos que vão abaixo da linha do joelho” (1957, p. 840). Os remadores se tornam um exemplo.

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Remadores do Vasco da Gama

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O remo era representado como o esporte do “exercício physico”, termo-chave sempre usado pelos que defendiam e propagavam os benefícios dessa prática. Era encarado como o esporte da saúde; do desafio, contra o outro e contra o mar, que educa o músculo e a moral. Seria supostamente uma prática adequada para forjar uma juventude altiva, forte e com “liberdade de espírito” suficiente para conduzir a nação ao progresso necessário.

Olavo Bilac, ardoroso defensor do progresso e da modernização do país, celebrava:

Essa geração, que está se educando no mar, face a face com o perigo, criando a energia muscular e energia moral, já é mais bela, mais forte, mais nobre do que a minha. Os adolescentes de hoje já não são como os de ontem, magros e tristes, macambúzios e histéricos, criados entre o rigor do carrancismo paterno e a brutalidade dos mestres boçais, entre sustos e palmadas, sem exercício físico e sem liberdade de espírito (…) os meninos de hoje já são bravos como homens.

Assim, sempre que se falava dos atletas de remo, procurava-se destacar suas formas físicas, sua vigorosidade, sua “saúde”. O remador campeão brasileiro de 1903 era apresentado física e moralmente como uma figura próxima da perfeição: “Arthur Amendoa, é de estatura mediana, moreno, bela estatura, bela complexão de atleta, bastante musculoso, dotado de muito bom gênio e no trato é cortes; excelente companheiro e amigo leal”. As fotos de remadores exibem para o grande público a nova formação corporal que melhor expressava o que se esperava dos novos tempos.

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Remadores do Clube de Regatas Gragoatá

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Para mais informações

MELO, Victor Andrade de Melo. Cidade sportiva. Rio de Janeiro: Relume Dumará/Faperj, 2001.

MELO, Victor Andrade de Melo. Corpos, bicicletas e automóveis: outros esportes na transição dos séculos XIX e XX. In: PRIORE, Mary del, MELO, Victor Andrade de (org.). História do esporte no Brasil: do Império aos dias atuais. São Paulo: Editora Unesp, 2009. p. 70-106.

MELO, Victor Andrade de Melo. O corpo esportivo nas searas tupiniquins – um panorama histórico. In: PRIORE, Mary del, AMANTINO, Marcia. (orgs.). História do corpo no Brasil. São Paulo: Editora da Unesp, 2011. p. 123-145.

MELO, Victor Andrade de Melo. Novas performances masculinas: o esporte, a ginástica, a educação física (século XIX). In: PRIORE, Mary del, AMANTINO, Marcia (orgs.). História dos homens no Brasil. São Paulo: Editora da Unesp, 2013. p. 119-152.

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O VI Sul-Americano de futebol no âmbito dos Jogos do Centenário de 1922 no Rio de Janeiro: entre os discursos da “nação brasileira” e a diplomacia internacional

13/11/2017

Eduardo de Souza Gomes

eduardogomes.historia@gmail.com

 Em 1922, o Brasil festejava o centenário de sua independência. Essa data foi marcada por uma série de comemorações e exaltações da “nação brasileira”, em eventos diplomáticos com a presença de representantes de diferentes países do mundo.

Entre esses eventos, podemos citar as “Exposições Internacionais”. Pensadas na Europa do século XIX como forma de demonstrar o desenvolvimento industrial e a inserção de alguns países desse continente, essa modalidade de evento foi entendida como ideal para os festejos de comemoração do Brasil em 1922. Tendo em vista a intenção de idealizar o Brasil como uma “nação moderna”, tal como outras do “velho mundo”, foram nesse ano iniciadas as Exposições Internacionais na então capital Rio de Janeiro. O centenário da independência do país, concretizou um cenário propício para tais eventos, tendo tido em solo brasileiro a presença de diplomatas e representantes de diferentes nações.

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Exposição Internacional de 1922 – Av. Rio Branco, Rio de Janeiro/RJ. Fonte:http://historiasemonumentos.blogspot.com.br/2014/11/exposicao-internacional-do-centenario.html

Não devemos esquecer que, além das comemorações do centenário, 1922 ficou marcado por diversos outros acontecimentos relevantes no país. Podemos destacar, apenas como forma de exemplificação, o avanço do movimento tenentista, a Revolta dos 18 do Forte, a Semana de Arte Moderna e a fundação do Partido Comunista. Tendo esses e outros acontecimentos como pano de fundo, os debates que tratavam sobre a temática das ideias de “nação” brasileira, se fortaleceram.

Um grande exemplo desses debates sobre os caminhos a serem seguidos no país foi a criação e fortalecimento, entre 1921 e 1922, da “Reação Republicana”, que foi um movimento contrário ao poder político oligárquico dominante no Brasil naquele momento. Esse, contava com a participação de políticos e parte da elite de estados (Bahia, Distrito Federal, Pernambuco, Rio de Janeiro e Rio Grande do Sul) que buscavam quebrar a política dos governadores então estabelecida pelas oligarquias de São Paulo e Minas Gerais (vejam bem, destacamos aqui uma disputa de poder e, não necessariamente, uma busca por mudanças sociais mais amplas por esses outros estados e/ou oligarquias que participavam do movimento).

Para alcançar tal objetivo, os estados que compunham a Reação Republicana lançaram como oposição, nas eleições presidenciais de 1922, a candidatura do então senador fluminense Nilo Peçanha. Peçanha, que já havia presidido o país entre 1909 e 1910, concorreu com o mineiro Artur Bernardes pelo cargo de sucessor de Epitácio Pessoa na presidência. Inserido nas alianças ligadas à Política dos Governadores, Artur Bernardes foi eleito, porém não calou as formas de contestações políticas criadas pela Reação Republicana, tendo como exemplo o já citado movimento tenentista, que seguiu com força no decorrer da década de 1920.

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Charge publicada na revista O Malho, 25/02/1922 Fonte: http://act14-anjovida.blogspot.com.br/2014/08/

Neste breve post, buscaremos compreender um pouco da presença do esporte nesse cenário diplomático de construção da ideia de nação brasileira proposta em 1922, assim como em boa parte da década de 1920. Tendo em vista que a construção e realização dos “Jogos Olímpicos Latino-Americanos de 1922” já foi abordado com maiores detalhes em post anterior (muito bem) escrito por Karina Cancella, buscaremos de forma mais específica entender o papel do VI Sul-Americano de seleções de futebol nesse processo, por se tratar de uma competição ocorrida no âmbito dos Jogos do Centenário e que teve grande relevância e repercussão no período retratado.

O que aqui chamamos de Jogos Olímpicos Latino-Americanos de 1922, foram um conjunto de competições esportivas realizadas no cenário de comemorações do centenário da independência do Brasil, contando com a disputa das seguintes modalidades: natação, polo aquático, basquete, tênis, atletismo, esgrima, tiro, remo, boxe e hipismo. Junto a esses eventos, ocorreu o VI Sul-Americano de Seleções de futebol, organizado pela Confederação Sul-Americana de Futebol (CONMEBOL).

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Parada militar do centenário. Fonte: TORRES, César. Jogos Olímpicos Latino-Americanos – Rio de Janeiro 1922. Manaus: CBAt, 2012, p. 32.

Em 1919, o Brasil sediou os campeonatos sul-americanos das seguintes modalidades: futebol, natação e polo aquático. Para realizar, em 1922, um evento que pudesse conglomerar outras modalidades em âmbito continental, se fez necessário uma série de obras públicas na cidade do Rio de Janeiro. Depois da realização de uma série de debates, assim como atrasos ocorridos que, por pouco, não levaram a realização dos jogos do centenário da capital para São Paulo, chegou-se a uma definição de como seria organizadas as obras para o evento no Rio de Janeiro. Como salienta Maurício Drumond,

[…] coube ao Fluminense Football Club, presidido por Arnaldo Guinle, membro de uma das mais ricas e influentes famílias cariocas, a oportunidade de sediar os jogos, realizando assim grandes obras em seu estádio. Para executar as obras no stadium do Fluminense foi chamado o arquiteto Hypolito Pujol Jr., que também era responsável pelo pavilhão de São Paulo na Exposição do Centenário – um dos maiores especialistas brasileiros em concreto armado, tecnologia moderna a ser utilizada no centro esportivo. Apresentando assim a modernidade a ser vista nos pavilhões da Exposição, o estádio do Fluminense seria então o principal palco dos Jogos do Centenário, abrigando o campeonato sul-americano de futebol, assim como competições de tênis, boxe, polo aquático, esgrima, atletismo e tiro. Outras localidades, como o estádio do Clube de Regatas do Flamengo, a Vila Militar e o Jockey Club, entre outros, também receberam parte das provas (DRUMOND, 2012, p. 21-22).

Na América do Sul, a primeira competição continental de futebol entendida como oficial (ou seja, que possuem a chancela da Conmebol) entre seleções foi realizada em 1916, na Argentina. O Brasil a venceu pela primeira vez em 1919, ano em que também foi o país sede da competição. Em 1922, ocorreu a sexta edição do evento, sendo a segunda em que o Brasil o organizaria.

Para conseguir montar uma equipe que melhor representasse a “nação brasileira”, foi criado o primeiro Campeonato Brasileiro de seleções estaduais, em 1922. Esse campeonato, vencido pelo estado de São Paulo, tinha como principal objetivo conglomerar os “craques” do futebol nacional em vista a formação do selecionado que disputaria o Sul-Americano de seleções (maiores informações sobre a criação do Campeonato Brasileiro de seleções estaduais, ver o post de João Malaia).

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Selecionados de São Paulo (parte superior da imagem) e do Rio Grande do Sul (parte inferior), que se enfrentaram no Campeonato Brasileiro de seleções estaduais de 1922, com vitória paulista por 4×2. Fonte: http://cacellain.com.br/blog/?p=78752

A preparação para o VI Sul-Americano foi marcada por tensões entre as duas maiores federações de futebol do Brasil, do Distrito Federal e de São Paulo. Como se tornou marcante nos primórdios do futebol brasileiro, as disputas entre paulistas e cariocas pelo poder desse esporte se explicitava como algo que sobressaia aos campos dos jogos. A criação do citado Campeonato Brasileiro de futebol teria sido uma forma de tentar conciliar os estados que disputavam o poder do esporte (Distrito Federal e São Paulo), assim como idealizar um selecionado que pudesse ser entendido como mais “nacional”, ou seja, sendo composto por atletas de outras localidades também. Todavia, como infere João Malaia, vários fatores impossibilitaram esse caminho, fazendo com que a seleção continuasse a ser dominada por carioca e paulistas:

Falar em seleção brasileira com a ideia de que dela fizessem parte jogadores que efetivamente representassem o Brasil foi uma tarefa difícil, uma vez que os estatutos da CBD excluíam os analfabetos, que de acordo com o Censo de 1920, eram 65% da população brasileira. Junto a esse dado, vale ressaltar que, a despeito da organização do campeonato de seleções estaduais, a seleção de 1922 contou apenas com jogadores de São Paulo e da cidade do Rio de Janeiro, como era de costume. Da equipe que disputou a final do torneio contra o Paraguai, sete jogadores eram de equipes paulistas e quatro eram de equipes cariocas (MALAIA, 2012, p. 68).

Mesmo com todas as tensões iniciais, o Brasil acabou se tornando campeão do Sul-Americano de futebol em 1922, sendo essa sua segunda conquista na história da competição (a primeira foi em 1919, quando também havia sediado o torneio). Porém, a campanha realizada foi marcada por altos e baixos, tendo o selecionado empatado os três primeiros jogos (1×1 com o Chile; 1×1 Paraguai; e 0x0 Uruguai) e ganho os dois últimos (2×0 Argentina e 3×0 Paraguai, sendo esse último um jogo desempate).

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Premiação do Brasil campeão do Sul-Americano de 1922, no Estádio das Laranjeiras. Fonte: http://www.conmebol.com/pt-br/ano-1922-sul-americano-no-brasil-palco-de-honra-do-estadio-das-laranjeiras-do-clube-fluminense

O percurso até a vitória foi analisado com olhares diversos por parte dos jornais cariocas e de outras localidades do país. Sem obviamente buscarmos criar generalizações em proporções nacionais, tendo em vista que analisamos apenas jornais do Rio de Janeiro, foi possível apurar até o momento com a pesquisa que a linha de alguns importantes periódicos cariocas no período, como O Imparcial e Correio da Manhã, entendia que o futebol e as demais práticas esportivas ofereciam bons caminhos para idealizarem um novo Brasil “moderno” e que se diferenciasse das oligarquias dominantes ainda presentes no poder do país (nesse caso, em relação a parte da imprensa que se colocava contrária ao governo vigente).

Percebemos, pela análise das fontes, uma tentativa da imprensa em interligar a exaltação do Brasil enquanto nação com o os resultados e jogos praticados pelo selecionado nacional. Com isso, qualquer ação que fosse contraria aos “interesses da pátria”, era criticada, tal como aquelas que se demonstravam deselegantes com o evento que o país organizava.

Como exemplo, podemos citar as críticas da imprensa sobre os erros de árbitros estrangeiros ocorridos durante o Sul-Americano de 1922. Um árbitro chileno, por exemplo, que fora chamado de Ladrón de Guevara pelos jornalistas de O Imparcial, desistiu de arbitrar partidas da competição, provavelmente após ser acusado de erros (O Imparcial, Rio de Janeiro, 20 de setembro de 1922).

Todavia, quando os erros teriam ocorrido por um árbitro brasileiro, parte da imprensa relativizou as supostas irregularidades. Na partida entre Paraguai e Uruguai, esses últimos alegaram terem sido prejudicados pela arbitragem do brasileiro Carlos Santos (O Imparcial, Rio de Janeiro, 14 de outubro de 1922), que teria supostamente beneficiado os paraguaios para que assim o Brasil continuasse com chances de ser campeão sul-americano (se os uruguaios vencessem, seriam os campeões). Nas páginas de Correio da Manhã, podemos perceber como o erro foi visto por parte da imprensa:

O Sr. Carlos Santos errou e com seus erros alterou o score da partida. Não queremos entrar em análise das suas intenções, por isso que, não temos o direito de discuti-las. Sempre respeitamos a honestidade dos países estrangeiros, e não há de ser, desta vez, que vamos pôr em dúvida a de um juiz brasileiro.

[…]  os uruguaios que tantas provas de correção tem dado em campo e fora dele, não deviam jamais ter pretendido abandonar o campo, mesmo que tivessem razão (Correio da Manhã, Rio de Janeiro, 13 de outubro de 1922, p. 5.).

Confirmados os erros acima, o fato é que a delegação uruguaia se sentiu prejudicada a tal ponto que abdicou do direito de continuar disputando o Sul-Americano, atitude essa que foi extremamente criticada por parte da imprensa, como podemos ver na citação anterior, onde questionam o posicionamento do selecionado de optar por sair do campo de jogo, e também ao explicitarem ser essa (o abandono do torneio) uma ação “interpestiva e indelicada […] retirando-se de uma competição entre amigos de uma forma tão violenta” (Correio da Manhã, Rio de Janeiro, 16 de outubro de 1922). Percebe-se também com a citação acima, que a análise não se dava na tentativa de negar os erros, mas de entender que não deveria haver dúvidas da idoneidade e honestidade do árbitro brasileiro, sendo esse um olhar diferente em relação ao que se via na imprensa sobre os árbitros estrangeiros que supostamente teriam também cometido erros.

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Equipe base do Brasil campeão sul-americano de 1922. Fonte: https://baudofutebolce.wordpress.com/2011/05/31/1788/

Essas críticas explícitas nos periódicos demonstram como a defesa da nação se fazia como prioritária por parte dos jornais em questão, deixando claro que o evento não só tinha a intenção de festejar o centenário da independência do país, mas também demonstrar no cenário internacional os valores da “nação brasileira”.

A tensão gerada pela saída do Uruguai do torneio teria acalorado as relações entre os países e estimulado o aumento de críticas por parte daqueles que já eram contrários ao futebol e demais práticas esportivas como forma de se pensar a nação diplomaticamente. Malaia reforça que esse ocorrido poderia ter abalado as relações entre os dois países:

Além desse escândalo, alguns parlamentares passaram a condenar as competições internacionais de futebol, pois estas estariam acirrando rivalidades que extrapolavam o campo e estavam dificultando relações com figuras proeminentes dos países sul-americanos. Brasil e Uruguai disputavam uma cadeira permanente na Liga das Nações e devido aos atritos com a seleção uruguaia, alguns parlamentares brasileiros viram a competição e o acirramento das rusgas entre os dois países como um revés na política internacional do país. (MALAIA, 2012, p. 69-70).

Concluímos essa breve reflexão, destacando que o VI Sul-Americano de futebol, em 1922, foi mais uma entre as várias possibilidades de se construir uma representação da nação brasileira perante outros países no sistema-mundo. Assim, com a tentativa de se fazer “moderna” como as nações europeias, inferimos que as construções da nação brasileira, feitas de diferentes maneiras por políticos e veículos de imprensa, tinham como principal característica o distanciamento em relação aos outros países vizinhos da América Latina. Mesmo quando se tinha um discurso de aproximação diplomática, se fazia questão de destacar a diferenciação brasileira em relação aos outros países da região (como, por exemplo, no caso dos árbitros, onde o brasileiro que erra é entendido como honesto, mas os demais não). Esse debate se faz importante por ser tratar de uma discussão até hoje ainda não bem definida, sobre o Brasil se entender ou não como uma nação latino-americana.

REFERÊNCIAS

DRUMOND, Maurício. Os jogos esportivos do centenário: o ponto de vista da política. In: MALAIA, João Manuel; MELO, Victor (orgs.). 1922: celebrações esportivas do centenário. Rio de Janeiro: 7Letras, 2012, p. 15-36.

GOMES, Eduardo de Souza. A Reação Republicana e a imprensa carioca no VI Sul-Americano de futebol em 1922: uma análise nas páginas de O Imparcial e Correio da Manhã. ÂNCORA – Revista Latino-Americana de Jornalismo, João Pessoa, v. 4, 2017, p. 147-171.

MALAIA, João Manuel. A imprensa e o sul-americano de futebol de 1922: a “defesa das cores nacionais” ou o “campeonato internacional das futilidades”?. Revista Estudos Políticos, Rio de Janeiro, n. 5, 2012, p. 60-76.

 


Puerto Rico entre huracanes y colonialismo: lecciones del deporte

02/11/2017

Dr. Antonio Sotomayor
Profesor y Bibliotecario en la Universidad de Illinois y autor de The Sovereign Colony: Olympic Sport, National Identity, and International Politics in Puerto Rico
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Han pasado más de cinco semanas desde que el huracán María azotara catastróficamente a la isla de Puerto Rico. La situación crítica y la respuesta inadecuada de las autoridades federales han llamado la atención de la comunidad internacional. Ante la crisis humanitaria en Puerto Rico tras el paso del huracán, han sido muchas las personas que han indicado que los afectados son “americanos.” ¿Son los puertorriqueños americanos o puertorriqueños? Para muchos, esta pregunta sería fácil de contestar: son puertorriqueños. Y la más clara evidencia de ello es su equipo olímpico nacional. Para otros, la respuesta podría comenzar con un “depende,” debido a que Puerto Rico es un territorio no incorporado de los EEUU y que los puertorriqueños han sido ciudadanos de los EEUU desde 1917. Esta aparente ambigüedad en definir a los puertorriqueños como americanos o no es una pieza clave en la respuesta de la administración Trump ante el paso del huracán María por la isla.

Puerto Rico y sus habitantes continúan en una crisis humanitaria, a más de un mes del paso del huracán María, el cual azotó esta isla caribeña el 20 de septiembre con vientos sostenidos de hasta 155 millas por hora y dejando en algunos lugares casi 40 pulgadas de lluvia. El huracán provocó billones de dólares en daños, los cuales se suman a los 74 billones de deuda que ya cargaba el territorio antes de María. Ante esta calamitosa imagen, el llamado a EEUU para que ayude a Puerto Rico ha sido bajo la premisa de que los puertorriqueños son “americanos” y, por ende, deben recibir ayuda completa, inmediata y sin condiciones. Ciertamente, algunos puertorriqueños se sienten tan americanos como cualquiera en los 50 estados de la Unión. Pero, muchos otros no dirían que primero son americanos, sino que son puertorriqueños con ciudadanía estadounidense. En este sentido, y como se ha dicho en otros espacios, la puertorriqueñidad es nacional y la ciudadanía estadounidense es un tecnicismo de acceso conveniente. La diferencia en estos dos puntos es importante y creo que va al centro de la pobre respuesta de la actual administración Trump. O sea, los estadounidenses ven, no erróneamente, a los puertorriqueños como un pueblo diferente de los EEUU, otra nacionalidad, y por ende no los ven como ciudadanos estadounidenses. Como veremos, el deporte provee una buena ventana para observar la intersección entre identidad, los esfuerzos de reconstrucción después de María y la administración de Donald Trump.

Por lo general, los puertorriqueños rechazaron la campaña de americanización de los Estados Unidos durante el principio del siglo XX luego de la invasión de 1898, la cual buscaba substituir la cultura hispana por la anglo-sajona y así acercarlos a una posible admisión como un estado de la Unión. Paralelamente y desde entonces, los puertorriqueños han defendido su hispanidad como pueblo iberoamericano, lo cual ha sido suficiente para crear la idea de que Puerto Rico es oficialmente un país soberano. Que más de la mitad de los estadounidenses ignoren que los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses no debería ser sorpresa. Durante esos años de la negociación al plan de americanización, los puertorriqueños sí adoptaron los deportes (e.g. beisbol, baloncesto, volibol) como una práctica cultural progresista y los añadieron a su repertorio de elementos de identidad puertorriqueña.

Por lo tanto, los deportes, especialmente el Movimiento Olímpico, nos pueden ayudar a entender mejor la complejidad de la identidad puertorriqueña. Los puertorriqueños tienen su propia delegación olímpica desde 1930 como nación caribeña y latinoamericana, pero participan en el ciclo Olímpico ostentando su ciudadanía estadounidense. Los puertorriqueños valoran su delegación olímpica, pues ven en ella la única forma de tener una visible presencia internacional, una voz como nación dentro del concierto de naciones. Al hacer esto con su ciudadanía estadounidense, la cual valoran como medio de acceso fácil a los Estados Unidos y, por ende, como una protección económica y social, perciben que tienen lo mejor de dos mundos: nación y orgullo cultural + estabilidad económica y política. Este orgullo nacional quedó claro cuando Mónica Puig ganó la medalla de oro en tenis durante los Juegos Olímpicos de Rio en 2016 y cuando el equipo de beisbol llegó invicto al juego final del Clásico Mundial de Beisbol (CMB) en marzo de este año.

Si bien para los puertorriqueños los triunfos en las Olimpiadas y el CMB fueron extraordinarios, los mismos ocasionaron confusión de parte de algunos en Estados Unidos, quienes no entendían la relación compleja entre la política y la cultura de los puertorriqueños. Algunos no entendían por qué Puig, recibida en la isla como heroína, ganó una medalla para PR cuando al Puerto Rico ser un territorio de los EEUU la medalla debería ser otorgada a los EEUU. Similarmente, la recepción como héroes del equipo nacional de beisbol luego de su actuación en el CMB fue vista por algunos en EEUU como incomprensible. Estos ignoraron la capacidad del deporte para proyectar a Puerto Rico como nación, el nivel de unidad que los deportes internacionales logran entre los puertorriqueños e ignoraron también que a veces perder una medalla de oro, sino quedarse con la de plata, no es sinónimo de fracaso. Al ganar su medalla de oro, Mónica Puig dijo en entrevista que había unido a una nación. Similarmente, Yadier Molina, en entrevista previa al juego final del CMB, declaró que “Esto es por nuestro país. Te envuelve la emoción cuando juegas por tu país.”

Una voz de defensa y reclamo constante durante la actual crisis ha sido la de la alcaldesa de San Juan Carmen Yulín Cruz Soto. La alcaldesa, perteneciente a la ala soberanista del tradicional Partido Popular Democrático, se ha dado a conocer internacionalmente por retar a la administración federal para que responda adecuadamente a su responsabilidad de proteger a los puertorriqueños de esta crisis humanitaria. Durante su juventud, Carmen Yulín fue capitana del equipo de atletismo en la Escuela Superior de la Universidad de Puerto Rico, donde aún ostenta un record en la carrera de los 400 metros lisos. Cuando Mónica Puig gana la primera medalla de oro para Puerto Rico, Carmen Yulín rápidamente la halagó por ser una “¡Mujer valiante, Boricua en palabra y acción!” Igualmente, ante un tuit del Comité Olímpico Internacional diciendo que Puig había ganado la medalla “para su equipo,” Yulín los corrigió diciendo que lo había hecho “¡por su país!”

Debemos notar que el centro de mando de Yulín en el Coliseo Roberto Clemente (nombrado en honor al héroe deportivo nacional puertorriqueño por excelencia) exhibe en su entrada principal una gigantesca bandera puertorriqueña.

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Esta bandera muestra el color azul cielo asociada con el sector independentista y soberanista. Este color azul cielo también ha sido usado por el Comité Olímpico de Puerto Rico. Disponible en: https://www.telesurtv.net/english/news/Puerto-Rico-Mayor-Says-Trumps-Comments-Were-Insulting-20171004-0017.html

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A su vez, el color contrasta con el azul marino asociado con la bandera de EEUU y con el movimiento anexionista, al cual pertenece el gobernador Ricardo Rosselló. Disponible en: http://www.fortaleza.pr.gov/content/el-pa-s-recibe-sus-embajadores-ol-mpic

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Si bien el deporte internacional envía un mensaje claro de que Puerto Rico es una nación, sus ciudadanos tienen la ciudadanía estadounidense. Y como tales, tienen derecho a recibir ayuda inmediata y completa del gobierno federal ante la crisis. La actitud de reclamo de la alcaldesa Cruz Soto ante la responsabilidad del gobierno federal de proveer esa ayuda fue más que una razón para que el presidente Trump la atacara, llamándole, entre otras cosas, “nasty.” Después de esto y durante la visita de Trump a Puerto Rico el 3 de octubre, los deportes volvieron a servir de ventana especial para ver la relación política entre Puerto Rico y EEUU. Vimos al Presidente Trump lanzando papel toalla, con técnica baloncelista, a un pequeño público de simpatizantes.

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Para los puertorriqueños, el acto fue muy bien interpretado, pues el baloncesto es uno de sus deportes favoritos. Y no nos olvidemos de que la selección nacional puertorriqueña de baloncesto le propinó al llamado Dream Team de EEUU su peor derrota en el baloncesto olímpico. El mismo fue otro episodio significativo de nacionalismo deportivo puertorriqueño. El mensaje del 3 de octubre, enviado en lenguaje deportivo, fue más que revelador de un presidente enajenado de todo tipo de empatía moral. El acto refleja, en perfecta metáfora deportiva, el rol de los EEUU con sus súbditos coloniales: el apoyo federal para los puertorriqueños equivale a que se les arrojen meras migajas. Y estas migajas, tal cual la ciudadanía estadounidense, no equivale a lo que los puertorriqueños necesitan: desarrollo de una economía autosuficiente.

A pesar del fracaso de la economía colonial en Puerto Rico, los Estados Unidos no han asumido una postura razonable ante la crisis fiscal y social en la isla. Por el contrario, bajo la firma del presidente Obama, el Congreso envió en el 2016 una Junta de Control Fiscal que, en vez de proveer un desarrollo realista de la economía, lo que ha hecho es proponer medidas de austeridad extrema. Las acciones, o inacciones, del gobierno estadounidense han provocado nuevas olas de alarma y llamados para reformas de envergadura.

El 3 de octubre, los puertorriqueños no necesitaban papel toalla; necesitaban el anuncio y estrategia de implementación de un plan de asistencia comprensivo y adecuado a la urgencia de una crisis humanitaria.

Creo que el hecho de que los puertorriqueños sean un pueblo netamente iberoamericano es la razón por la cual esta actual administración en los EEUU, la cual se ha decantado por una política de odio, dedica tan pocos recursos e interés en aliviar la crisis. No veo cómo bajo la probada relación entre Trump y las posturas que defienden el nacionalismo blanco, esta administración se volcaría para ayudar sin restricciones a un territorio que es mayoritariamente mulato, que habla español y que hasta se considera una nación Caribeña y Latinoamericana distinta a los Estados Unidos.

Los puertorriqueños no son americanos, son puertorriqueños. Llamarles americanos e igualarlos a cualquier estadounidense en cualquiera de los 50 estados, sería una gran tergiversación y hasta un atentado contra el derecho a una nación a existir. Llamarlos americanos sin estar conscientes de su sentido de pueblo soberano atenta contra un proceso histórico sobresaliente donde los puertorriqueños en vista de un poderoso proceso de americanización optaron por mantener su cultura latinoamericana ante la presión de asimilación de la potencia cultural más poderosa de todos los tiempos.

Los puertorriqueños también son ciudadanos estadounidenses, por imposición desde 1917. Como tal, los puertorriqueños tienen una obligación de registrarse a los 18 años para participar en guerras de EEUU y muchos han servido desde la Primera Guerra Mundial. Esta situación entre identidad y ciudadanía de los puertorriqueños no debe ser complicada de entender, si tomamos en cuenta que la relación entre EEUU y Puerto Rico es una colonial. Y como colonia, los puertorriqueños son vistos como externos a EEUU, y por lo tanto no se “merecen” la misma asistencia y atención que los estados fidedignos. El “olimpismo colonial” de Puerto Rico nos deja ver que existe una nación vigorosa y orgullosa, pero a la misma vez atada por las camisas de fuerzas de la subordinación colonial. Aunque el olimpismo colonial puede ser un fantástico tema de investigación académica, en tiempos de crisis como el que vive Puerto Rico hoy, el juego entre nación y colonialismo puede ser uno, literalmente, de vida o muerte.

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O olhar para o estrangeiro: influências externas no processo de introdução de atividades físicas no cotidiano dos militares brasileiros

30/10/2017

Por Karina Cancella

As influências estrangeiras nas Forças Armadas (FA) brasileiras na primeira década do século XX eram identificadas em diferentes áreas. As aproximações com FA de outros países foram realizadas tanto pelo Exército como pela Marinha por meio de observações de suas atividades e processos de organização; de ações realizadas em visitas oficiais e também em recepções de forças amigas em território nacional.

Em meio às ações de reestruturação das FA brasileiras empreendidas nos primeiros anos do século XX, o “olhar” para o estrangeiro foi um movimento constante, uma vez que os modelos de organização e treinamentos dos militares da Europa, América e Ásia eram observados com vistas a elaborar um modelo adequado à realidade nacional. As questões relacionadas ao preparo do corpo também se fizeram presentes nesse contexto de buscas por modernização.

No caso do Exército Brasileiro (EB), no início do século passado, duas nações europeias “disputavam” a predominância nas influências. Alemanha e França buscavam, por meio de aproximações em missões militares e estágios internacionais, garantir um espaço de atuação no EB indicando novas formas de organização, de metodologias de trabalho e também assegurando novos mercados para seus materiais bélicos. (DOMINGOS, 2001; LUNA, 2007).

Diante desse quadro de disputa por influência militar nos primeiros anos do novecentos, grupos de militares brasileiros foram enviados para estagiar na Alemanha e a França intensificou suas aproximações com o envio de uma missão militar para atuar na Força Pública de São Paulo. As negociações se desenvolveram de forma rápida, mas o Exército Francês não apresentou grande entusiasmo em enviar uma missão para uma Força Policial. Segundo Manuel Domingos (2001), seus reais objetivos eram a entrada no Exército Brasileiro e estabelecimento de sua estrutura militar naquela instituição, mas como o EB estava em processos de aproximação com os militares alemães, a missão na Força Pública foi considerada uma alternativa interessante para marcar a presença francesa no Brasil. Em 1906, então, chegou a São Paulo a missão coordenada pelo Coronel Paul Balagny.[1]

Os franceses iniciaram suas atividades na Força Pública de São Paulo e passaram a buscar apoio junto ao General Luiz Mendes de Morais, provável substituto de Hermes da Fonseca na pasta do Ministério da Guerra, para alcançar seu objetivo maior: o Exército Brasileiro. As ações realizadas em São Paulo foram utilizadas como propaganda das possibilidades de atuação e das contribuições que uma missão francesa poderia estabelecer no EB (DOMINGOS, 2001).

A atuação dos militares franceses em São Paulo foi um marco importante para as relações entre esporte, educação física e militares no Brasil. Como desdobramento das renovações implementadas pela Missão Francesa, foi criada a primeira Escola de Educação Física do país com o objetivo de formar monitores para divulgar a prática de esporte e atividade física. Publio e Catalano (2005) transcreveram o documento que oficializou a criação da Escola de Educação Física da Força Pública de São Paulo, que inicialmente foi nomeada de “Curso de Esgrima e Ginástica” e esteve sob a direção do Capitão do Exército Francês Delphin Balancier. A sede da Escola foi estabelecida próxima ao rio Tietê, espaço tradicional de concentração dos clubes esportivos paulistas desde o final do século XIX. O documento de criação, Aviso da 3a. Seção nº 185 de 03 de março de 1910, foi publicado na Ordem do Dia nº. 52 do Comando do 1° Batalhão da Força Pública e tinha o seguinte teor:

Senhor Comandante Geral da Força Pública. Declaro-vos em referência ao Ofício nº 330 de 14 do mês passado que fica creado um Curso de Esgrima e Gymnastica, destinado aos officiais da Força Pública do Estado, devendo serem tomadas as providências para instalação do respectivo apparelho em sala adrede preparada. Saúde e fraternidade. (Assinado) W.Luiz (PUBLIO; CATALANO, 2005, p. 414).

As atividades e treinamentos desenvolvidos na Escola eram divulgados para a sociedade em geral por meio de notícias publicadas na imprensa enfatizando a importância das atividades físicas. No início do século XX, as preocupações com essas atividades ocupavam espaço nos periódicos, tal como os eventos sociais e as cerimônias das diferentes forças militares do país.

Essas influências estrangeiras tanto no Exército como na Força Pública de São Paulo auxiliaram na implantação de ações para um maior profissionalismo nessas instituições, envolvendo além de mudanças nas estruturas internas, reforma de regulamentos e inserção de novas práticas, a intensificação das preocupações com as atividades físicas. A criação da Escola de Educação Física em São Paulo é um exemplo desse novo movimento.

No caso da Marinha do Brasil (MB), uma das aproximações com influências estrangeiras na área da atividade física ocorreu de forma um tanto inusitada. No ano de 1908, o Navio-Escola Benjamin Constant realizou uma viagem de navegação ao redor do globo como parte da conclusão do curso de oficiais da MB. Ao chegar ao Oriente, no trajeto entre Honolulu e Yokohama, o navio resgatou 22 japoneses que haviam naufragado próximo à Ilha Wake, no Pacífico. Eles foram levados de volta ao país de origem pelo navio brasileiro. Esse evento fez com que a viagem do Benjamin Constant recebesse destaque da imprensa com publicações de diversas notas acompanhadas de fotografias sobre partes da viagem e sobre a recepção dos militares brasileiros no Japão, inclusive trajando os tradicionais kimonos em cerimônia do chá oferecida aos oficiais. Pelas ações de resgate dos náufragos japoneses, o comandante do navio Capitão-de-Fragata Antonio Coutinho Gomes Pereira recebeu a medalha de ouro do mérito naval japonês.[2], [3]

Essa visita ao Japão e as aproximações estabelecidas resultaram na vinda de alguns japoneses a bordo do Benjamin Constant em seu retorno ao Brasil. Os asiáticos aproveitaram a viagem para apresentar à tripulação brasileira a prática do jiu-jitsu, arte marcial de origem japonesa. O retorno do navio ao país com esses convidados foi noticiada na revista Careta do dia 19 de dezembro de 1908. Com imagens ocupando página inteira, a publicação destacava a vinda do professor Sada Miyako, seu ajudante M. Kakihara e Sensuke He, que se tornou criado de bordo do Benjamin Constant após ter sido resgatado na Ilha Wake. Além das fotografias dos japoneses, a revista ainda publicou duas fotos com os marinheiros brasileiros recebendo lições de jiu-jitsu a bordo do navio.[4]

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Fotografias em sequência com as imagens de Sada Miyako e seu ajudante M. Kakihara; Sensuke (o criado de bordo) e os marinheiros treinando os golpesFonte: Revista Careta, 19 de dezembro de 1908, p. 22.

Após sua chegada ao país, o professor Sada Miyako passou a dar lições de jiu-jitsu na Fortaleza de Villegagnon. Logo no ano seguinte à sua chegada, Miyako protagonizou um evento interessante para a história do esporte nacional. Em exibição da arte marcial japonesa no Pavilhão Paschoal Segreto, no Rio de Janeiro, o locutor anunciou que o lutador convocava um desafiante. O praticante de capoeira Francisco da Silva Ciríaco, conhecido na cidade como Macaco Velho, aceitou o convite e, em um movimento muito rápido, golpeou o japonês sendo declarado vencedor da luta (INOUE, 2009). A realização do combate foi noticiada na imprensa em diferentes periódicos, como o Jornal do Comércio de 02 de maio de 1909[5] e a Revista Careta de 29 de maio de 1909. No jornal, foram publicadas duas notas sobre o evento. A primeira informava que “sportman japonez do tão apreciado jogo jiu-jitsu foi hontem vencido pelo preto campista Cyriaco da Silva, que subjugou o seu contendor com um passo de capoeiragem”. No mesmo jornal, em um pequeno box no canto direito da página em meio aos anúncios de “vende-se” e “preciza-se” foi publicada uma nota divulgando os serviços prestados por Miyako como treinador de jiu-jitsu:

JIU-JITSU: Mr. Sada Miyako, professor contratado para leccionar jiu-jitsu na marinha brasileira, encarrega-se de dar licções particulares e a domicílio; cartas para a rua Gonçalves Dias n. 73, ou para a Fortaleza de Willegaignon. [6]

As aproximações dos militares brasileiros com técnicas e modelos de FA do exterior prosseguiram nos anos seguintes e as preocupações com as atividades físicas e esportivas se intensificaram. Esses movimentos iniciados ainda nos primeiros anos do século XIX se desdobraram na fundação de Ligas Esportivas na MB e no EB em 1915 e de suas Escolas de Educação Física na década de 1920. (CANCELLA, 2014).[7]

Referências:

CANCELLA, K. O Esporte e as Forças Armadas na Primeira República: das atividades gymnasticas às participações em eventos esportivos internacionais (1890-1922). 1. ed. Rio de Janeiro: BibliEx, 2014.

DOMINGOS, M. A disputa pela missão que mudou o Exército. Revista Estudos de História, v. 8, p. 197-215, 2001.

GRUNENNVALDT, José Tarcísio. Os militares e a construção das condições para criação das escolas para formação de profissionais de Educação Física: um caso de revolução passiva. In: IV Congresso Brasileiro de História da Educação, 2006. Anais do IV Congresso Brasileiro de História da Educação. Goiânia: Universidade Católica de Goiás, 2006.

INOUE, Mariléia Franco Marinho. Histórias sobre Saku Miura. Imigração Japonesa no Estado do Rio de Janeiro: Acervos de Imagem e Fala da Imigração Japonesa no Estado do Rio de Janeiro – Escola de Serviço Social da UFRJ, 2009. Disponível em: http://www.ess.ufrj.br/memoriaimig/index.php/presjaponesa/54-municipioriodejaneir o/376-texto-historias-sobre-saku-miura.html. Acesso 12 jan. 2012.

LUNA, C. Os “jovens turcos” na disputa pela implementação da missão militar estrangeira no Brasil. In: I Encontro Nacional da Associação Brasileira de Estudos de Defesa, 2007, São Carlos. Anais do I Encontro Nacional da Associação Brasileira de Estudos de Defesa. São Carlos: UFSCar, 2007.

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[1] Neste mesmo período, as preocupações com o processo de formação em Educação Física entraram em pauta nos debates legislativos. Em 1905, o deputado amazonense Jorge de Morais apresentou projeto ao Congresso Nacional propondo a criação de duas escolas de Educação Física, sendo uma civil e a outra militar. Previa ainda o envio de oficiais de terra e mar para a Europa e América do Norte para se especializarem na área. Declarava a necessidade de se adquirir terrenos para a realização de jogos ao ar livre e a instituição da ginástica sueca e jogos ao ar livre no Ginásio Nacional, Colégio Militar e Escola de Aprendizes e Marinheiros. Entretanto, apesar de ter sido aprovado o projeto não foi concretizado (GRUNENNVALDT, 2006).

[2] Revista Careta 01 de agosto de 1908; Revista Careta 17 de outubro de 1908; Revista Careta 19 de dezembro de 1908; Revista Fon-Fon 01 de agosto de 1908; Revista Fon-Fon 29 de agosto de 1908; Revista Fon-Fon 10 de outubro de 1908

[3] BRASIL. Relatório do Ministério da Marinha de 1908, p. 5.

[4] Revista Careta 19 de dezembro de 1908, p. 21-22.

[5] Jornal do Commercio, 02 de maio de 1909, p. 7; p. 19.

[6] Jornal do Commercio, 02 de maio de 1909, p. 19.

[7] Para saber mais, ver: CANCELLA, K. O Esporte e as Forças Armadas na Primeira República: das atividades gymnasticas às participações em eventos esportivos internacionais (1890-1922). 1. ed. Rio de Janeiro: BibliEx, 2014.