3, 2, 1… Colombia en los Juegos Olímpicos

01/08/2016

Por:
David Quitián

Esta semana empieza la trigésimo primera edición de los Juegos Olímpicos de la era moderna. Los “Juegos Olímpicos de verano” –como también se les conoce- se realizarán en la estación de invierno del hemisferio sur; detalle nominal que delata la eugenesia del evento inventado por el Barón Pierre Fredy de Coubertin (1863-1937).

Es la primera vez que las justas realizadas por el Comité Olímpico Internacional, COI, se escenifican en una nación lusófona y en suelo sudamericano. De esa forma Brasil comparte con México una doble coincidencia: ser los únicos países de América Latina que fueron sede y que –además- asumieron el doble reto de organizar también una Copa Mundo de fútbol en un lapso de dos años (México lo hizo a la inversa: Olímpicos en 1968 y Mundial en 1970).

Jorge Perry fue el primer colombiano en Olímpicos (el desmayo en su debut contribuyó a su leyenda).

              Jorge Perry Villate fue el primer colombiano en Juegos Olímpicos (el desmayo en su debut contribuyó a su leyenda).

Colombia inició su historia olímpica antes de constituir una entidad filial del COI: fue en Los Ángeles 1932 y desde entonces, con la excepción de Helsinki 1952, nunca dejó de participar en el programa atlético que tributa a la diosa griega Nike. Esa primera participación se dio con un boyacense de ascendencia inglesa y española que logró ser admitido para la prueba del maratón: Jorge Perry Villate apenas correría 10 kilómetros de la competencia, pero ganó medalla al mérito de la organización y pasó a la historia como el primer atleta olímpico del país.

Esa participación brindó el empujón que faltaba para que el Comité Olímpico Colombiano, COC, fuese creado el 03 de julio de 1936, días antes del siguiente programa olímpico en Berlín en el que competirían 5 atletas en representación del pabellón patrio. La fecha de creación de la entidad olímpica nacional fue motivo de celebración hace pocas semanas cuando se recordó la octogésima efeméride: en la fundación del COC –hace 80 años- estuvieron representantes del tenis, basquetbol, fútbol y atletismo; con la veeduría de periodistas de El Tiempo, El Espectador y El Mundo al Día.

Son en total 19 participaciones, para un total de 826 deportistas, de ellos 228 mujeres. La primera participación femenina fue en las justas de México a las que acudieron cinco atletas; pero fue desde los primeros juegos del milenio, en Sidney 2000, cuando la presencia de ellas alcanzó tal vigor al punto de superar la representación masculina en Londres 2012 (46 hombres y 58 mujeres) y estar igualada para el torneo en suelo carioca: al momento de publicar este post se han clasificado 73 mujeres y 75 hombres.

María Isabel Urrutia levantó en arranque 110 y en envión 135 kgs para ganar el oro en Sidney 2000

María Isabel Urrutia levantó en arranque 110 y en envión 135 kgs para ganar el oro en Sidney 2000

Sin embargo la eficacia femenina es superior: de las 19 medallas cosechadas en la historia de los juegos, nueve han sido conquistadas por ellas. Una razón más para el orgullo femenino es que los dos únicos oros fueron ganados por mujeres: María Isabel Urrutia en la prueba de levantamiento de pesas (75 kgs) en Sidney 2000 y Mariana Pajón en bicicrós hace cuatro años.

Las 19 medallas sumadas por las delegaciones colombianas a lo largo de los juegos (una en promedio por cada edición), se distribuyen así: 11 de bronce, 6 de plata y 2 de oro. Todas obtenidas en deportes individuales, en ocho disciplinas distintas, que incluyen pódiums de dos de los deportes nacionales: el ciclismo y el boxeo. La estadística es esta:

• Halterofilia: 4 (1 oro, 2 plata, 1 bronce)
• Ciclismo: 4 (1 oro, 1 plata, 2 bronce)
• Tiro deportivo: 2 (2 plata)
• Atletismo: 2 (1 plata, 1 bronce)
• Boxeo: 3 (3 bronces)
• Lucha: 2 (2 bronces)
• Judo: 1 (1 bronce)
• Taekwondo: 1 (1 bronce)

Esas cifras permiten plantear algunas generalidades que merecen mayor desarrollo en otro espacio académico:

• Las mujeres son más eficaces y su progreso es más notorio (9 medallas en 11 juegos)
• Los atletas afrocolombianos han ganado más del 50% de las medallas (10 de las 19)
• Antioquia (7 medallas, una de oro), Valle del Cauca (4 medallas, una de oro) ratifican internacionalmente su supremacía en el ámbito colombiano.
• Medellín es la ciudad de más campeones olímpicos (4), seguida por Barranquilla (2)
• La costa atlántica, como región, es la otra gran aportante de atletas y medallas olímpicas (5 preseas)
• El boxeo en Colombia es caribeño: casi la totalidad de los clasificados por ese deporte son costeños y los tres bronces cosechados hasta el momento son de pugilistas de esa región.
• Las medallas de halterofilia y boxeo han sido cosechadas por afrocolombianos; las de ciclismo por andinos (todos de Antioquia).
• Los logros en ciclismo demuestran que este es el deporte nacional por excelencia: 2 hombres y 2 mujeres (ambas han sido abanderadas) han colectado medallas en tres de las cuatro pruebas olímpicas del ciclismo: la ruta, la pista y el BMX.

Mariana Pajón es llamada la "reina de las pistas" del bicicrós. Medalla de oro del BMX en Londres 2012

Mariana Pajón es llamada la “reina de las pistas” del bicicrós. Medalla de oro del BMX en Londres 2012 y con posibilidades de repetir en Rio. 

Se viene el encendido de la pira olímpica, la cuenta regresiva ya es de un dígito. En breve comenzará a escribirse el libreto de unos juegos que –a juzgar por el cubrimiento de los medios nacionales- puede parecerse en emoción a lo vivido en el Mundial de Brasil 2014: habrá más periodistas colombianos que nunca (especialmente de pequeños medios regionales) y puede darse la llegada de un número de aficionados que se acerque a los 120 mil que vinieron hace dos años.

Por ahora la sensación es que son unos juegos “casi en casa” (de hecho, la Selección femenina de fútbol juega cerca de la frontera, en Manaos) y eso puede estimular una faena parecida a la histórica cifra de ocho medallas conseguidas en Londres 2012.

Llegan estos juegos en medio de un clima de efervescencia por el reciente título de Atletico Nacional en Copa Libetadores y de los podiums de los ciclistas (los “escarabajos”) en el Giro de Italia y el Tour de France.

Se da la largada para RIO 2016 y los que podemos estar en la “cidade maravilhosa” agradecemos la feliz oportunidad.

Twitter: @quitiman


Sobre doping e problemas estruturais

10/02/2013

Por Rafael Fortes

E então o ciclista Lance Armstrong confessou que se dopava. Tentei ver os vídeos no site oficial da apresentadora Oprah Winfrey, a quem ele concedeu a entrevista, mas, no meu computador, rodam devagar e cheios de erros. Consegui ver trechos em outros endereços e li matérias em veículos de comunicação.

Embora considere errado o uso de doping, não vou bancar o fariseu e gastar linhas para condenar Armstrong, como fizeram jornalistas, colunistas, cronistas, escritores e/ou biógrafos com espaço cativo nas corporações de mídia. O que me motivou a abordar o tema foram duas coisas ditas por ele: que louva os “quatro ou cinco” ciclistas de ponta que não se dopavam. E que se dopar fazia parte do trabalho.

À parte um possível objetivo do ex-atleta de generalizar o mar de lama para minimizar seu comportamento individual, penso que são afirmações mais sérias e menos superficiais do que, à primeira vista, podem parecer.

A questão que levanto é: se tanta gente se dopa, é razoável tratar o esporte de alto rendimento como  algo limpo?

Pelo tema e pelo teor da opinião que apresento neste texto, convém fazer ressalvas antes de prosseguir. Lá vão: não estou afirmando que há doping generalizado em todas as competições de todas as modalidades, mesmo no alto rendimento. Há modalidades que dependem muito de técnica. Outras, de jogo coletivo. Além disso, a maior ou menor presença de doping está relacionada a numerosos fatores, inclusive econômicos e culturais. De qualquer forma, há modalidades em que músculos, explosão, força e velocidade são cruciais a ponto de o uso de substâncias (hoje) proibidas ser relativamente comum.

Então, se o uso é generalizado, será que a política mais adequada, mais razoável, mais realista e mais eficaz é insistir na proibição pura e simples? E em manter essa política sem discuti-la? Por quê?

O comportamento do “senso comum” do esporte (atletas, jornalistas, pesquisadores etc.) e da sociedade tende a ser não assumir o problema e não discuti-lo a sério. Trata-se como  episódico algo que, talvez, possa ser classificado como estrutural.

*  *  *

Creio que ocorre, com relação ao doping no esporte, um comportamento coletivo até certo ponto parecido com o que se passa com o aborto e as drogas no Brasil.

O aborto é generalizado na sociedade brasileira e causa a morte de muitas mulheres, além de processos judiciais, depressão, conflitos familiares, prisões, traumas, sofrimento. Contudo, não conseguimos discuti-lo e tratá-lo como um tema de saúde pública e sem moralismo. Não o discutimos nos meios de comunicação. Sequer o debatemos e votamos no Congresso Nacional. Provavelmente a proibição causa mais males do que a prática de interrupção da gestação em si. Mas seguimos em frente, e o problema fica para as mulheres, as famílias e, frequentemente, o Sistema Único de Saúde (SUS). Os planos de saúde privados agradecem.

E com as drogas? Para boa parte dos que se debruçam sobre o tema, está claro que a proibição causa muito mais males que o uso em si. A ineficácia da proibição está aí, para todos verem: o uso de drogas ilícitas é generalizado, sejam as das ruas ou as das farmácias. Se as pessoas vão utilizá-las de qualquer maneira, não seria mais razoável permitir e regulamentar o uso, como se faz com álcool e cigarros? Cobrar impostos (altos), limitar danos a terceiros, tentar coibir a venda para menores, economizar com polícia e Judiciário (e liberá-los para se concentrarem em outros delitos) etc.

No caso específico da maconha, recentemente foram produzidos e lançados no Brasil dois excelentes documentários discutindo a proibição: Cortina de Fumaça e Quebrando o Tabu. Contudo, alguém os viu na televisão? Quantas vezes o tema foi debatido em horário nobre nas emissoras de rádio e TV, as mesmas que vivem defendendo a “liberdade de expressão”? Quantos projetos relativos a drogas foram apresentados, defendidos, atacados e votados em plenário no Congresso nos últimos anos?

Em vez de legalizar e regulamentar este negócio altamente lucrativo e popular, nossa sociedade insiste em canalizar para grupos criminosos o dinheiro que nele circula. Boa parte desta enorme soma de recursos é empregada para corromper a polícia e comprar armas – duas atividades criminosas que alimentam o círculo vicioso da violência. Sinceramente, ao pensar de forma racional no tema, tendo em vista o interesse coletivo, não consigo enxergar lógica nisso.

Disse e repito: não estou defendendo o uso de doping no esporte. Da mesma forma que, em sã consciência, ninguém defende o uso de bebidas alcoólicas, de cigarro, de drogas, ou o aborto. O que defendo é que o doping, tal qual o aborto e o uso de drogas, é um problema amplo e que diz respeito a toda a sociedade, que precisa discuti-lo de maneira a encaminhar coberturas midiáticas, leis, políticas, e práticas melhores, mais eficazes e mais racionais que as hoje empregadas, porque a proibição pura e simples não está funcionando. Defendo, assim, que tais temas:
a) Sejam debatidos de forma pública, realista, racional e constante. Para tanto, será necessário colocá-los no rádio e na televisão, em programas que abram espaço para os distintos pontos de vista.
b) Sejam debatidos sem moralismo.
Silenciar sobre o assunto não diminui o problema. Crucificar um eventual culpado como bode expiatório, tampouco.
*  *  *

Por fim, cabe lembrar que Armstrong é um atleta exemplar no sentido de render manchetes e audiência: primeiro, quando venceu numerosas provas. E agora, já ex-atleta, novamente produz manchetes e atrai audiências ávidas, babando de raiva, para ouvir sua confissão. As corporações de mídia agradecem: ganharam ao torná-lo um mito e lucram de novo ao destruírem o mito. E ainda há quem coloque os jornalistas e biógrafos no papel de vítimas

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Observação: este texto se deve, em parte, a longas conversas com Pablo Laignier e com Victor Andrade de Melo sobre o esporte, o Rio e o Brasil. A responsabilidade sobre as opiniões aqui expressas, claro, é minha.